El jardín de cristal de los Blaschka

Si Ovidio viajara a Harvard haría una versión moderna de su libro X de las Metamorfosis. En primer lugar, Pigmalión sería descrito como un escultor científico especializado en arte vidriero. Además, su creación ya no sería la perfecta estatua femenina tallada en marfil pero de cuerpo flexible y tibio. En cambio, esta vez se trataría de todo un jardín singular cuyas plantas y flores, frutos e insectos tallados en cristal, y a menudo reforzados con alambre, dejarían asombrado al más despistado espectador.

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Entrada al Museo de Ciencias de Harvard

Por suerte este jardín de cristal no es un mito literario. Existe y se conserva en el Museo de Ciencias de Harvard. Sin duda alguna, la imagen antigua de Pigmalión nos sirve aquí para hacer referencia a los naturalistas y maestros vidrieros Blaschka, padre e hijo, quienes fueron los creadores de una espléndida colección de plantas cristalinas. Aproximadamente se trata de unos 850 modelos de tamaño natural que representan a unas 780 especies y variedades de plantas de 164 familias, con más de 4,300 modelos detallados de flores agrandadas y con secciones anatómicas de varias partes florales y vegetativas de las plantas.

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Un par de ejemplares de cristal

Además, tanto el padre, Leopold Blaschka, como su hijo, Rudolf Blaschka, crearon tres series especiales de objetos de cristal: un grupo grande y seleccionado de las plantas inferiores o criptogramas, que ilustra los complejos ciclos biológicos de hongos, briófitos y helechos; otro grupo de unos 64 modelos, mostrando las enfermedades fúngicas de frutos del Rosaceae (manzana, pera, etc.); y quizás lo más sorprendente de todo, varias muestras de plantas e insectos formados en vidrio que representan los diferentes procesos de polinización.

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Un ejemplo para explicar la polinización

Cada uno de los modelos de este jardín cristalino de los Blaschka fue creado entre los años de 1886 y 1936 en su taller ubicado en Hosterwitz, cerca de Dresde, Alemania. Las piezas vidriadas de cada modelo fueron confeccionadas después de que el fuego las hubiese ablandado. Para lograr el colorido de los modelos, se utilizó vidrio de color, pero también se colocó una capa fina de esmalte hecho de vidrio molido o de óxido de metal que se calentaba hasta que se fundía con el modelo. Lo anterior sin olvidar que también existen modelos que fueron hechos con vidrio soplado.

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Mesa original del taller de los Blaschkas

Todos los modelos de cristal fueron creados por los Blaschka gracias, por una parte, a la solicitud del profesor George Lincoln Goodale, fundador del Museo Botánico de Harvard. Este último quería contar con un jardín imperecedero y verosímil que tuviera una función didáctica. Hasta entonces sólo operaba con herbarios y con modelos hechos en cera o en papel maché. Pero cuando el Dr. Goodale conoció el trabajo en cristal de los Blaschka, reproduciendo invertebrados marinos para el Museo de zoología comparada de Harvard, comprendió que se trataba de un material que serviría más adecuadamente para que sus alumnos hicieran sus investigaciones o, incluso, para que el público en general conociera de cerca diversas plantas de difícil acceso.

Así que el Dr. Goodale realizó un viaje al taller de los Blaschka y quedó convencido de su apuesta cuando vio unas orquídeas en vidrio que éstos habían hecho algunos años antes. De hecho, Leopold Blaschka había creado un buen número de plantas para un museo en Bélgica que desaparecieron cuando dicha colección sufrió un incendio.

Una primera muestra con modelos de plantas y flores llegó a Boston aunque con muchas piezas dañadas. Pero aun así, algunos modelos fueron observados por la señora Elizabeth C. Ware y su hija, Mary Lee Ware, quienes quedaron maravilladas. Tanto así que se encargarían de financiar la colección a lo largo del proyecto. En las primeras etapas de éste, se hizo necesario instaurar una selección de las plantas que debían ser replicadas en vidrio. Por ello se pensó en representar el mayor número de órdenes, géneros y especies. Con este fin se eligieron plantas particulares, y la lista se envió a los Blaschkas, quienes lo utilizaron para planificar el orden de su producción.

Algunas de las plantas en la lista fueron enviadas, desde Estados Unidos a Alemania, para ser cultivadas en el jardín natural de los Blaschkas y ser utilizadas como referencias básicas para su trabajo. Muchas de las plantas exóticas -en particular, las especies tropicales- pudieron ser consultadas en el jardín real e invernaderos del castillo en las cercanías de Pillnitz.

Pero con el paso del tiempo se hizo necesario para los Blaschkas examinar en directo ciertas plantas tropicales. Así, en 1892 Rudolf Blaschka viajó a Jamaica y también visitó varias zonas de los Estados Unidos, donde estudió las plantas endémicas de estas regiones, hizo dibujos y notas de color, además de recoger y conservar muestras para llevarlas a su taller en Alemania como futuras referencias. La segunda excursión de Rudolf a América, durante 1895, se vio interrumpida debido a la muerte de Leopold, su padre.

A partir de entonces el joven Blaschka continuó en solitario, pero siempre contando con el auspicio de Mary Lee Ware, quien dio continuidad a este proyecto monumental hasta 1936. Un año en que Rudolf, debido a su vejez, tuvo que dejar sus actividades como botánico y vidriero. La estirpe de vidrieros botánicos terminó, no así su perene colección de plantas y de flores cristalinas que sirven hoy como el mejor monumento y memoria de los Blaschka.

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La colección del jardín de vidrio

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