Alien y los gabinetes de maravillas (o la fina línea entre historia de la ciencia y ciencia ficción o aquello humano y aquello no humano).

 

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Fotograma de la película Alien Covenant

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Gabinete de Curiosidades de Ferrante Imperato, Nápoles 1599.

A priori puede parecer una locura escribir sobre la última película de Alien en un blog sobre culturas urbanas y patrimonio científico, pero después de no poder borrar de mi mente en varios días las imágenes del “gabinete de maravillas” del film, me he visto en la obligación de escribirlo.

Me abstendré de hacer un resumen o comentario de la película. Lo que atrae mi atención es que en 2017 se utilice la potentísima imagen visual de un gabinete de maravillas en las escenas principales de la última película de una de las principales sagas de ciencia ficción, Alien Covenant. Cierto es que el director Ridley Scott es una maestro del arte visual, pero queda claro, viendo las imágenes, que su equipo conocía perfectamente la imaginería de los gabinetes históricos. Es decir, los gabinetes de maravillas siguen atrayendo, como antaño, la curiosidad y el morbo, y desbocando la imaginación de artistas y públicos en 2017. Será bueno recordar este ejemplo del efecto y la atracción de los gabinetes y colecciones naturalistas en los públicos actuales cuando construyamos o visitemos nuevas exposiciones sobre esta materia histórica.

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Fotograma de la película Alien Covenant

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Estatua anatómica del Dr. Auzoux, siglo XIX

Sucintamente, el gabinete de la película ha sido creado en unas catacumbas por el “sintético” David, uno de los protagonistas de la anterior entrega de la saga, que acabó en un planeta desconocido, donde se dedicó a experimentar con virus y criaturas para hacerlas evolucionar hasta una forma de vida perfecta para la aniquilación, en una suerte de Doctor Moreau, y de paso arrasó con toda forma de vida en el planeta. Para hacerlo construye su gabinete de maravillas donde expone, estudia y dibuja los especímenes como si fuera un naturalista del siglo XVII o XVIII, salvo que en vez de intentar poner orden en las creaciones de Dios y de la naturaleza, él es ese Dios o esa naturaleza…

En ese gabinete es donde transcurre el clímax de la película y donde escuchamos los diálogos y reflexiones más interesantes. David ha creado todo ese mundo a partir de su ociosidad, el amor al arte (una referencia constante en toda la película: Wagner, el David de Miguel Ángel, la escena en que David enseña a Walter a tocar la flauta, la silla de Carlo Bugatti, la Natividad de Piero della Francesca, etc.) y la búsqueda del perfeccionamiento natural/divino, todo ello amalgamado con una “locura robotil”.

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Fotograma de la película Alien Covenant

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Fotografía del antiguo Real Gabinete que daría lugar al Museo de Ciencias Naturales de Madrid.

Para contextualizar históricamente, el coleccionismo naturalista y los gabinetes de curiosidades son unos fenómenos de carácter europeo que se extendieron desde el Renacimiento hasta el fin de la Ilustración. Tenían un papel importante como laboratorios de investigación sobre animales, vegetales y minerales que sabios y eruditos de todas partes coleccionaban e intercambiaban para averiguar los secretos y las maravillas de la Creación. Este era el marco mental en el que se movían los naturalistas de la Europa culta de los siglos XVII y XVIII (Pardo, 2010). El gabinete de la película bebe de distintos elementos de los gabinetes históricos (Olmi 1993, 2007):

-En los gabinetes renacentistas predominaba una idea de orden en el sentido estético y de placer; ejerciendo un rol pensado para maravillarse y dar idea de riqueza y variedad, con una función especial dentro de las colecciones para las rarezas. Esta claro que David obtiene un gran placer de sus “rarezas”…

-En el siglo XVII coleccionar especímenes naturales, arte y antigüedades combinaba elevado estatus social y ostentación, riqueza, buen gusto, valor estético y valor “científico”. Lo que ahora entenderíamos como prácticas científicas, en aquel tiempo consistía en trabajar con la naturaleza para entenderla y perfeccionarla. David afirma en varias ocasiones que quiere “perfeccionar” la especie aniquiladora…

-A finales del siglo XVII y el XVIII se aceleraron los niveles de transformación en el coleccionismo y en los museos y éstos se hicieron más “serios y profesionales”, con los primeros intentos de hacer museos de conocimiento y de ordenar y seriar la naturaleza. Estos nuevos métodos y nuevas direcciones crearon un nuevo papel para los museos: las colecciones servirían para mostrar una imagen “verdadera” de la naturaleza, para mostrar un orden encadenado de los seres. El orden encadenado de los seres que va diseñando David resultará fatal…

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Fotograma de la película Alien Covenant

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Col·lecció Salvador a l’Institut Botànic de Barcelona, la colección se extiende de principios del siglo XVII a mediados del siglo XIX.

Volviendo al film, no hay que olvidar un hecho crucial para entender el comportamiento de David que ya observamos en la primera escena de la película (una de las mejores): el despertar de su conciencia sintética sabiéndose mejor que su creador humano.  La frase que David propina a su hacedor es demoledora: “tú buscas a tu creador, yo estoy delante del mío. Te serviré. Sin embargo, tú eres humano y morirás, yo no”. La respuesta de su creador ante tal cruel obviedad se reduce a un “Sírveme ese té”. La relación de este diálogo con la frase que más adelante en el largometraje pronuncia David “servir en el cielo o reinar en el infierno” es evidente. La idea de que la creación del ser humano se rebela y acaba con él es un clásico de la ciencia ficción. La frase que Walter dedica a David “eras demasiado humano, pensabas por ti mismo, te tenían miedo” es reveladora.

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Fotograma de la película Alien Covenant

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La Venerina de Clemente Susini, finales del siglo XVIII

Los historiadores de la ciencia deberían participar de pleno en el debate sobre el futuro de la inteligencia artificial. Si la humanidad desarrolla máquinas a partir de parámetros humanos, ¿actuarán éstas como humanos, con objetivos propios y autoconciencia, bondad / maldad? ¿Verán la humanidad como un paso arcaico en la cadena de la evolución? ¿Realmente seremos una especie moribunda que buscará su resurrección en misiones colonizadoras, tal como afirma David (en alusión, quizá, al cambio climático)? Y en última instancia, una pregunta recurrente en la historia de la ciencia, ¿qué separa aquello humano de lo no humano? ¿Serán las máquinas objetos humanizados o algo parecido a humanos deshumanizados, como por ejemplo aquellos indígenas que se exhibían en exposiciones coloniales en las ciudades europeas del siglo XIX y principios del XX?

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Fotograma de la película Alien Covenant

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Lámina de “Locupletissimi Rerum Naturalium Thesauri” (1734) del Gabinete de Curiosidades del naturalista y farmacéutico Albertus Seba.

Lo que sí parece seguro es que David el sintético no esperaba visitas en su gabinete, principalmente porque toda forma de vida en su planeta había sido arrasada, así que no tenía que preocuparse en su museo de las nimiedades que nos preocupan en la Tierra, tales como la tensión que generan los objetos en la dicotomía entre ser herramientas para enseñar e ilustrar o ser objetos morbosos (Alberti 2011), la perspectiva y enfoque  del museo hacia el público y el doble enfoque de los públicos como receptores de mensajes y a la vez  “públicos activos” constructores de significados y emociones (Hooper-Greenhill 2006; MacDonald 2005). David ni siquiera se tenia que preocupar de tener un libro de visitas!

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Fotograma de la película Alien Covenant

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Recreación de la Col·lecció Salvador de Barcelona para le exposición Salvadoriana

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Fotograma de la película Alien Covenant

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Col·lecció Salvador a l’Institut Botànic de Barcelona, la colección se extiende de principios del siglo XVII a mediados del siglo XIX.