Arte y Ciencia III workshop Proyecto GABMUSANA

Arte y Ciencia

III Workshop Proyecto GABMUSANA

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El próximo jueves 31 de mayo de 2018, a partir de las 9.00 horas, en el aula seminario de la IMF-CSIC (carrer Egipcíaques, 15. 08001 Barcelona) tendrá lugar el Tercer Workshop del Proyecto de Investigación :

Del gabinete de maravillas al museo anatómico popular: regímenes de exhibición y cultura material de la medicina

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En esta ocasión, la sesión se dedicará íntegramente a la discusión de materiales sobre una de las líneas de trabajo del proyecto de investigación, aquella que pone en relación la historia de la ciencia y la historia del arte. Forma parte del análisis de los objetos de estudio, contemplados en los talleres de trabajo anteriores, sobre las colecciones de lo humano en diferentes ámbitos de exhibición entre los siglos XVII y XX. Nos interesa aquí fijar la mirada en algunos de aquellos “objetos de ciencia artísticos” creados en el mundo urbano español de los siglos XVIII a XX. Esto es, artefactos pensados o ejecutados con el fin de explicar o comunicar ciencia, entendidos como parte de la enunciación (logos) y comprehensión sensorial (visualización, manipulación) de la actividad científica. Vamos a someter a escrutinio la contingencia de aquellos objetos, a tratar de ubicarlos en un contexto histórico, a aproximarnos al proceso de construcción de la comunicación, de la objetividad, de la verdad científicas.

El taller contará con presentaciones realizadas por parte del equipo de investigación de GABMUSANA:

  • Haydée García-Bravo (CEIICH-UNAM, México)
  • Maribel Morente Parra (UCM, Madrid)
  • Mauricio Sánchez Menchero (CEIICH-UNAM, México)
  • Chloe Sharpe (University of York)
  • Begonya Torres Gallardo (UB, Barcelona)
  • Aina Trias Verbeeck (Independiente, Sóller)
  • Alfons Zarzoso (MHMC, Terrassa)
  • Emma Sallent Del Colombo (UB, Barcelona)
  • José Pardo-Tomás (CSIC, Barcelona)

Y también con las presentaciones de otras colegas:

  • Paula Arantzazu Ruiz (Investigadora independiente, Barcelona-Madrid)
  • Laia Foix (Institut d’Estudis Fotogràfics de Catalunya, Barcelona)
  • Maria Pagès (GREDITS, BAU, Centre Universitari de Disseny de Barcelona)
  • José A. Ortiz (Investigador independent, Barcelona)

Por otra parte, el taller se beneficiará de los comentarios expertos de:

  • Cristina Rodríguez Samaniego (Departament d’Història de l’Art, UB, Barcelona)
  • Tomas Macsotay (Departament d’Humanitats, UPF, Barcelona)

 

 

La jornada se desarrollará según el siguiente horario de trabajo:

– Sesión matinal  de 9h a 13:30h (descanso entre 11-11:30)

– Sesión tarde 15:30 a 17:30h

 

Toda persona interesada en asistir y participar en las discusiones, puede dirigirse a: Maribel Morente (mmoren15@ucm.es) o a Alfons Zarzoso (azarzoso@museudelamedicina.cat) para obtener los materiales (una semana antes), cuyo sumario se ofrece a continuación:

 

  1. Emma Sallent Del Colombo & José Pardo-Tomás. Reconstruir la iconografía perdida de un viaje científico: Philippe Simonneau y su “Viaje de España y Portugal” con Joan Salvador y los hermanos Jussieu, 1716-1717
  2. Aina Trias. Las representaciones del mar a partir de los gabinetes de curiosidades
  3. Maribel Morente. Ceras anatómicas del gabinete al museo en el Madrid del siglo XIX
  4. Begonya Torres. Anatomías pintadas: óleos viajeros, mostrados y exhibidos entre España y Francia a finales del siglo XIX
  5. José A. Ortiz, Las imágenes de la enfermedad. Los brotes epidémicos en la prensa española del siglo XIX: el caso del cólera de 1885
  6. Chloe Sharpe. Un siglo de escultores anatómicos universitarios en España, 1840s-1940s
  7. Haydée García. Arte, ciencia y política. Fotografías de indígenas mexicanos a fines del siglo XIX en España
  8. Paula Arantzazu Ruiz. Del manicomio a la clínica oftamológica: películas médicas en la España de 1910s
  9. Mauricio Sánchez. El cine de Luis Buñuel y la disección cinematográfica
  10. Alfons Zarzoso. Dibujar la cirugía: Ilustradores médicos en Barcelona a mediados del s. XX
  11. Laia Foix. El fotógrafo Emili Godes, la fotografía científica y los archivos fotográficos
  12. Maria Pagès. Dibujos animados y comunicación científica en Cataluña (1940s-1960)

La piel del agua: percepciones de ciencia en el cine -Cold Skin y The Shape of Water-

Hace apenas una semana entregué un borrador que versaba sobre lo humano en el mar. No vamos a hablar de él ahora, todo a su debido tiempo.

Pero, evidentemente, en él mencionaba The Shape of Water, la última obra de Guillermo del Toro, que esta madrugada -hora mediterránea occidental- ha ganado un óscar a la mejor película, junto a otros tres.

Todo ello me hace sonreir, aunque sea lunes por la mañana y llueva.

No quiero comentar aquí la película, ni entrar en valoraciones cinematográficas convencionales.

Voy a irme por las ramas, o las olas. Solo apuntar algunos detalles que me llamaron la atención, en la periferia del argumento principal.

Junto a The Shape of Water, en mi texto, menciono Cold Skin, La Piel Fría o La pell freda, que es el título bajo el que leí por primera vez este libro de Albert Sánchez Piñol que me fascinó mucho más allá de lo que entonces pudiera imaginar. Hay historias que te marcan, sin saber muy bien por qué.

Vi Cold Skin hace solo unos días, no pude verla en el cine porque permaneció un suspiro en cartelera. Una lástima. Todo el mundo me ha hecho malas críticas. Y no sé, cambiaría cosas, pero creo que transmite la esencia. A veces pienso que la que no tiene criterio soy yo. La verdad es que ahora quiero volver a leer el libro. Después de tanto humano-pez en mi vida, tengo la necesidad de volver a las raíces de todo ello, y tengo la sensación de que esa historia tiene algo que ver.

Pero en fin, pensando en ambos largometrajes, el constatar que -almenos uno- no ha dejado indiferente a público y academia -de cine- y, recordando el post de Xavier sobre Alien, me ha llevado a divagar un poco sobre la ciencia que se percibe en ambas películas, independientemente de otras muchas lecturas en las que no voy a entrar.

Me gusta como, a su manera, cada una ambienta el contexto ideológico y anímico en el que se encuentra la ciencia y como lo viven sus protagonistas. Nos dan pinceladas de cómo afrontan la existencia de esas criaturas imposibles en función de la época, del imaginario teórico colectivo que choca contra la evidencia que experimentan.

Por un lado, The Shape of Water transcurre en plena Guerra Fría. Se enfrentan las vertientes más contrapuestas de la ciencia: la utilitaria llevada a un extremo casi cómico -pero por desgracia existente-, carente de curiosidad o afán de conocimiento. Solo una obsesión: que los rusos no se enteren.

Por suerte no todos los personajes son así, hay lugar para otro tipo de ciencia, sino no habría película. Pero no desvelaremos nada. Simplemente muestra a la perfección esa dicotomía.

Otro momento genial -que probablemente haya pasado desapercibido a la mayoría, pero que yo, con mi neurona monopolizada, disfruté mucho-, cuando Giles le cuenta a Eliza que ‘una vez vio una sirena, en una carpa, que resultó ser un mono cosido a la cola de un pez. Pero a él le pareció rea’  -¿y no es eso lo que importa a la experiencia humana?-.

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Giles, en esos segundos de metraje, resume la historia de varias décadas, incluso siglos, de controversia. La existencia de sirenas, de humanos acuáticos, que persisten de hecho hasta nuestros días -en películas como estas-. Se refiere concretamente al caso de los pez-mono o Feejee Mermaids, muy famosas en el siglo XIX (y puede que principios del XX), que formaron parte de espectáculos y exhibiciones como las de P.T. Barnum.

Nos deja entrever la historia de las colecciones y como se mostraban, la atracción por lo exótico y su impacto. Y del encanto y desencanto de todo ello.

Cambiando de cinta, pero siguiendo con la atracción por descubrir nuevas formas de vida, entenderlas. La Piel Fría se sitúa a comienzos de la Primera Guerra Mundial, aunque esto en esa isla perdida en los límites de lo antártico casi no importa.

Además de todo lo que debería relatar de ser esta una revisión a la usanza -la soledad, el miedo, la transformación, los perfiles psicológicos, lo agreste del lugar y del alma humana- me quedo con un momento en el que, a pesar de todo lo que ya intuímos que está al caer, vemos como antes de enfrentarse a esa cruda realidad, hubo un espacio para la curiosidad, las anotaciones, el observar y conocer lo vivo de ese lugar remoto, la información en los cuadernos de campo…

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Captura de pantalla 2018-03-05 a les 13.19.00

 

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Y cuestionar(se) lo establecido para dar explicación a la observación propia:

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Ambas películas siguen alimentando lo fantástico. Se enmarcan en momentos clave en los que la ciencia se percibía de formas distintas. Una mantiene reminiscencias de la curiosidad exploradora, también colonizadora, a partir de unas ideas determinadas pero aún no del todo establecidas. La otra, nos muestra una ciencia más devastada, desencantada. Pero ambas visiones deberán reformularse asaltadas por nuevas realidades. Y, al final, de eso trata el conocimiento científico ¿no?

“Intelligence is the ability to adapt to change”

Stephen Hawking

Alien y los gabinetes de maravillas (o la fina línea entre historia de la ciencia y ciencia ficción o aquello humano y aquello no humano).

 

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Fotograma de la película Alien Covenant

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Gabinete de Curiosidades de Ferrante Imperato, Nápoles 1599.

A priori puede parecer una locura escribir sobre la última película de Alien en un blog sobre culturas urbanas y patrimonio científico, pero después de no poder borrar de mi mente en varios días las imágenes del “gabinete de maravillas” del film, me he visto en la obligación de escribirlo.

Me abstendré de hacer un resumen o comentario de la película. Lo que atrae mi atención es que en 2017 se utilice la potentísima imagen visual de un gabinete de maravillas en las escenas principales de la última película de una de las principales sagas de ciencia ficción, Alien Covenant. Cierto es que el director Ridley Scott es una maestro del arte visual, pero queda claro, viendo las imágenes, que su equipo conocía perfectamente la imaginería de los gabinetes históricos. Es decir, los gabinetes de maravillas siguen atrayendo, como antaño, la curiosidad y el morbo, y desbocando la imaginación de artistas y públicos en 2017. Será bueno recordar este ejemplo del efecto y la atracción de los gabinetes y colecciones naturalistas en los públicos actuales cuando construyamos o visitemos nuevas exposiciones sobre esta materia histórica.

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Fotograma de la película Alien Covenant

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Estatua anatómica del Dr. Auzoux, siglo XIX

Sucintamente, el gabinete de la película ha sido creado en unas catacumbas por el “sintético” David, uno de los protagonistas de la anterior entrega de la saga, que acabó en un planeta desconocido, donde se dedicó a experimentar con virus y criaturas para hacerlas evolucionar hasta una forma de vida perfecta para la aniquilación, en una suerte de Doctor Moreau, y de paso arrasó con toda forma de vida en el planeta. Para hacerlo construye su gabinete de maravillas donde expone, estudia y dibuja los especímenes como si fuera un naturalista del siglo XVII o XVIII, salvo que en vez de intentar poner orden en las creaciones de Dios y de la naturaleza, él es ese Dios o esa naturaleza…

En ese gabinete es donde transcurre el clímax de la película y donde escuchamos los diálogos y reflexiones más interesantes. David ha creado todo ese mundo a partir de su ociosidad, el amor al arte (una referencia constante en toda la película: Wagner, el David de Miguel Ángel, la escena en que David enseña a Walter a tocar la flauta, la silla de Carlo Bugatti, la Natividad de Piero della Francesca, etc.) y la búsqueda del perfeccionamiento natural/divino, todo ello amalgamado con una “locura robotil”.

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Fotograma de la película Alien Covenant

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Fotografía del antiguo Real Gabinete que daría lugar al Museo de Ciencias Naturales de Madrid.

Para contextualizar históricamente, el coleccionismo naturalista y los gabinetes de curiosidades son unos fenómenos de carácter europeo que se extendieron desde el Renacimiento hasta el fin de la Ilustración. Tenían un papel importante como laboratorios de investigación sobre animales, vegetales y minerales que sabios y eruditos de todas partes coleccionaban e intercambiaban para averiguar los secretos y las maravillas de la Creación. Este era el marco mental en el que se movían los naturalistas de la Europa culta de los siglos XVII y XVIII (Pardo, 2010). El gabinete de la película bebe de distintos elementos de los gabinetes históricos (Olmi 1993, 2007):

-En los gabinetes renacentistas predominaba una idea de orden en el sentido estético y de placer; ejerciendo un rol pensado para maravillarse y dar idea de riqueza y variedad, con una función especial dentro de las colecciones para las rarezas. Esta claro que David obtiene un gran placer de sus “rarezas”…

-En el siglo XVII coleccionar especímenes naturales, arte y antigüedades combinaba elevado estatus social y ostentación, riqueza, buen gusto, valor estético y valor “científico”. Lo que ahora entenderíamos como prácticas científicas, en aquel tiempo consistía en trabajar con la naturaleza para entenderla y perfeccionarla. David afirma en varias ocasiones que quiere “perfeccionar” la especie aniquiladora…

-A finales del siglo XVII y el XVIII se aceleraron los niveles de transformación en el coleccionismo y en los museos y éstos se hicieron más “serios y profesionales”, con los primeros intentos de hacer museos de conocimiento y de ordenar y seriar la naturaleza. Estos nuevos métodos y nuevas direcciones crearon un nuevo papel para los museos: las colecciones servirían para mostrar una imagen “verdadera” de la naturaleza, para mostrar un orden encadenado de los seres. El orden encadenado de los seres que va diseñando David resultará fatal…

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Fotograma de la película Alien Covenant

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Col·lecció Salvador a l’Institut Botànic de Barcelona, la colección se extiende de principios del siglo XVII a mediados del siglo XIX.

Volviendo al film, no hay que olvidar un hecho crucial para entender el comportamiento de David que ya observamos en la primera escena de la película (una de las mejores): el despertar de su conciencia sintética sabiéndose mejor que su creador humano.  La frase que David propina a su hacedor es demoledora: “tú buscas a tu creador, yo estoy delante del mío. Te serviré. Sin embargo, tú eres humano y morirás, yo no”. La respuesta de su creador ante tal cruel obviedad se reduce a un “Sírveme ese té”. La relación de este diálogo con la frase que más adelante en el largometraje pronuncia David “servir en el cielo o reinar en el infierno” es evidente. La idea de que la creación del ser humano se rebela y acaba con él es un clásico de la ciencia ficción. La frase que Walter dedica a David “eras demasiado humano, pensabas por ti mismo, te tenían miedo” es reveladora.

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Fotograma de la película Alien Covenant

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La Venerina de Clemente Susini, finales del siglo XVIII

Los historiadores de la ciencia deberían participar de pleno en el debate sobre el futuro de la inteligencia artificial. Si la humanidad desarrolla máquinas a partir de parámetros humanos, ¿actuarán éstas como humanos, con objetivos propios y autoconciencia, bondad / maldad? ¿Verán la humanidad como un paso arcaico en la cadena de la evolución? ¿Realmente seremos una especie moribunda que buscará su resurrección en misiones colonizadoras, tal como afirma David (en alusión, quizá, al cambio climático)? Y en última instancia, una pregunta recurrente en la historia de la ciencia, ¿qué separa aquello humano de lo no humano? ¿Serán las máquinas objetos humanizados o algo parecido a humanos deshumanizados, como por ejemplo aquellos indígenas que se exhibían en exposiciones coloniales en las ciudades europeas del siglo XIX y principios del XX?

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Fotograma de la película Alien Covenant

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Lámina de “Locupletissimi Rerum Naturalium Thesauri” (1734) del Gabinete de Curiosidades del naturalista y farmacéutico Albertus Seba.

Lo que sí parece seguro es que David el sintético no esperaba visitas en su gabinete, principalmente porque toda forma de vida en su planeta había sido arrasada, así que no tenía que preocuparse en su museo de las nimiedades que nos preocupan en la Tierra, tales como la tensión que generan los objetos en la dicotomía entre ser herramientas para enseñar e ilustrar o ser objetos morbosos (Alberti 2011), la perspectiva y enfoque  del museo hacia el público y el doble enfoque de los públicos como receptores de mensajes y a la vez  “públicos activos” constructores de significados y emociones (Hooper-Greenhill 2006; MacDonald 2005). David ni siquiera se tenia que preocupar de tener un libro de visitas!

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Fotograma de la película Alien Covenant

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Recreación de la Col·lecció Salvador de Barcelona para le exposición Salvadoriana

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Fotograma de la película Alien Covenant

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Col·lecció Salvador a l’Institut Botànic de Barcelona, la colección se extiende de principios del siglo XVII a mediados del siglo XIX.