Hablamos con Natasha Ruiz-Gómez…

Reproducimos aquí una conversación informal (entrevista realizada por Alfons Zarzoso en el mes de enero de 2018, en la red) que hemos mantenido con Natasha Ruiz-Gómez a propósito de la conferencia “Curating Pathology at the Musée Charcot” que impartió el pasado miércoles 24 de enero en el Institut d’Estudis Catalans (Sala Nicolau d’Olwer, calle del Carme, 47, Barcelona). La charla, gratuita y abierta a todas las audiencias, ha formado parte del ciclo Objectes perduts: explicar i exposar ciència a museus i altres llocs públics dentro de los coloquios que anualmente organiza la Societat Catalana d’Història de la Ciència i de la Tècnica (http://schct.iec.cat/). La entrevista ha sido publicada también en el blog de la SCHCT: Entrevista: Hablamos con Natasha Ruiz-Gomez

museģe charcot

Musée Charcot. Paris, ca. 1894

 

Hablamos con Natasha Ruiz-Gómez, que trabaja como “senior lecturer” en Historia del Arte en la University of Essex. Especialista en arte francés del siglo XIX y principios del siglo XX e interesada en la intersección del arte y la medicina. Ha publicado en Art History, Medical Humanities, Thresholds y en varias antologías, así como en catálogos de exposiciones, como el que recién tuvo lugar en el Statens Museum for Kunst, Copenhagen.  Está gestionando ahora la publicación de un libro donde examina los ‘scientific artworks’ del Dr Jean-Martin Charcot y la Escuela de la Salpêtrière. Natasha ha obtenido diversas becas internacionales, que incluyen un “Research Fellowship” del Leverhulme Trust, un “five-year Research Councils UK Fellowship” y un “Kress Curatorial Fellowship” en el Brooklyn Museum.  También le fue concedida una “Medical Humanities Small Grant” del Wellcome Trust para co-organizar el simposio ‘Collect, Exchange, Display: Artistic Practice and the Medical Museum’ at the Hunterian Museum, London, en 2014.

 

Natasha Ruiz-Gómez se halla en la fase final de la publicación de su investigación sobre los “objetos de ciencia artísticos” producidos en y por la escuela y hospital de la Salpêtrière en el Paris del último tercio del siglo XIX. Aquellos objetos formaron lo que se conoce como “Musée Charcot”, fundamentaron la enunciación clínica de las enfermedades nerviosas y fueron ejecutados por médicos de gran reputación, como el mismo Jean-Martin Charcot o el gran Paul Richer. El arte y la medicina se cruzan de manera clara en este objeto de estudio. Un hecho tan relevante como significativo nos parece la aproximación que hace Natasha Ruiz-Gómez, como historiadora del arte interesada por la intersección del arte y de la medicina, en un contexto de formulación de la ciencia médico donde las formas de expresión y de comunicación permitían el uso de este recurso.  La bibliografía que adjuntamos al final nos ha permitido descubrir algunas de las líneas de esta investigación, así como su aproximación a estos objetos de estudio. Conversamos con ella…

 

Necesitamos situar a Charcot y su forma de entender la construcción del conocimiento médico en el París de la segunda mitad del siglo XIX. ¿Por qué Charcot construye un museo de anatomía patológica? ¿En qué medida ese museo estaba en relación con otros lugares de trabajo hospitalario? Además de las salas clínicas, donde Charcot y su escuela disponían de un auténtico arsenal, un museo de patología viva, nos interesa saber cómo se fundamentó y comunicó el conocimiento creado a partir de la intersección con otros espacios, como el estudio fotográfico o la sala de electroterapia.

As you know, Charcot was famous during his life for giving primacy to the visual.  One of his students, in fact, hypothesized that Charcot studied nervous diseases specifically because their symptomatology was visible.  It makes sense, then, that he would ask the Assistance Publique in Paris to fund a photography studio, a casting studio, and a museum at the hospital, as these were all means to disseminate the visual records of the nervous diseases he and his students studied at the Salpêtrière.  During his celebrated lectures—both in the hospital and abroad—he made use of the materials created in the various studios of the hospital.  The photographs, casts and ‘specimens’ from the museum also helped to establish his reputation around the world, such as when he travelled with some of them to the International Medical Congress in London in 1881.  They complemented the ‘living pathological museum’ of the hospital.  And that ‘living’ hospital also acted in those new spaces: the hysterics were photographed, the ataxics were cast, etc.  There is even an eye-witness account of the ‘Queen of the Hysterics’, Blanche Wittmann, wandering hypnotized around the Musée Charcot, becoming a specimen herself in the process.

 

Nos puedes comentar algo sobre qué tipo de objetos contenía el Musée Charcot, de donde procedían, cómo se ejecutaban. A través del estudio de la obra de Paul Richer, médico y artista en la Salpêtrière, en tu investigación destacas la creación de un nuevo espécimen médico que fue conceptualizado como “scientific artwork”. ¿Cómo puedes definir esta idea o describir este objeto? ¿Por qué aquellos médicos recurrieron a una forma artística de expresión de conocimiento que no se basaba en el registro mecánico? ¿De qué manera esta fabricación de objetividad pone límites a la idea hegemónica de la objetividad científica en aquel período?

The Musée Charcot exhibited bones, casts, drawings, photographs, equipment, sculptures and, as I’ve already mentioned, even patients.  Paul Richer, one of Charcot’s most important protégés and the resident artist at the Salpêtrière, created a series of pathological sculptures for the museum; they include a woman with Parkinson’s and a young man with myopathy, among others.  A colleague at the Salpêtrière, Henry Meige, called one of these sculptures a ‘scientific artwork’.  To me, this term encapsulates the artistic project of Charcot and the Salpêtrière School (and it is why it is the title of my book).  To the doctors at the Salpêtrière, the term ‘scientific artwork’ was not an oxymoron: instead, it indicates the deliberate conflation of the objective (scientific) and subjective (artistic) binary in Richer’s sculptures specifically and in the myriad images and objects illustrating nervous pathology that emerged from the Salpêtrière at the end of the nineteenth century.  This is what I find fascinating about Charcot and the Salpêtrière School: they claimed to be perfectly objective, but then they consciously utilized artistic practices and the history of art in order to craft medical imagery and objects.  Of course, this runs counter to Daston and Galison’s argument in Objectivity (Zone Books, 2007) that the dominant paradigm at the end of the nineteenth century was ‘mechanical objectivity’, epitomized by the camera.  Charcot and his students do not fit neatly into any of the ‘epistemic virtues’ that Daston and Galison attempt to define.

 

Nos interesa el proceso de creación de aquella cultura visual material en la Salpêtrière desde la perspectiva del sujeto enfermo. ¿Tuvo algún papel el paciente en aquel proceso? ¿Se convirtió el paciente en un simple caso clínico? ¿En la medida en qué se construyó un ejemplo patológico, el paciente representado perdió su identidad?

Charcot was generally interested only in hearing patients recount their symptoms. It is well known that he often discounted what they were saying and, when giving a lecture using patients as examples, he could sometimes speak brutally about their symptoms or their fate.     

One of the things that I’ve tried to do in my book is to return to the patients their name and their voices, as much as possible.  Most of the patients at the Salpêtrière were working class women—individuals who already did not have much of a voice.  It is significant that the titles of Richer’s pathological sculptures give only the illness and not the patient.  Yet, at least in one case, the name of the patient is ‘written’ on their chest, incised by Richer into the wet clay or plaster.  These sculptures are meant to represent a ‘type’ but, at the same time, they are clearly portraits of specific individuals.  The tension between these two concepts—‘type’ and ‘individual’—is inherent in the work.  However, I think that using art historical terminology—in this case, the term ‘portrait’—is useful in providing a new way of thinking about this kind of medical specimen, which seems unique to the Salpêtrière.

Nouv. Iconogr. de la Salpêtrière. Phototype Nég. A. Londe. Esculturas de Paul Richer: Busto de mujer que padece una parálisis labioglosofaríngea y Actitud y Facies en la enfermedad de Parkinson.
 

 

La investigación sobre Charcot y Richer muestra que la Salpêtrière se convirtió en un lugar de fabricación de evidencias científicas relacionadas con la naciente neurología. Nos hallamos ante una cultura material formada por representaciones visuales en todo tipo de soportes –modelos anatómicos, bustos, fotografía, ilustraciones, dibujos, grabados, pinturas- que fueron comunicados a través del museo, de salones y congresos y, de manera especial, del mundo editorial. Incluso se plantearon la producción seriada de una colección de yesos neurológicos. ¿Se puede hablar en términos empresariales de un negocio fundamentado en aquella nueva ciencia?

This is an interesting question.  I think that perhaps there was an attempt at disseminating some of these objects on a larger scale.  As you mention, Richer’s ‘scientific artworks’ are a case in point.  In 1895 they were marketed, presumably to other medical museums, under the title ‘Plaster Collection of the New Iconography of the Salpêtrière’, without much success.  Of course, by then there were new medical technologies that introduced other ways of seeing—I’m thinking here of x-rays, for example.  A collection of sculptures might have seemed very old-fashioned.

 

¿Qué sabemos sobre los públicos del Musée Charcot? Las representaciones pictóricas de la Salpêtrière suelen mostrar un ambiente docente o de sesión clínica. Nos preguntamos sobre el régimen de exhibición de aquellos objetos: ¿en qué condiciones se exhibían aquellos objetos? ¿Cómo se miraban estas piezas?

I have not found many mentions of the Musée Charcot in the press, so it is hard to speak of its public(s).  One can presume that some of the attendees of Charcot’s lectures must have seen it.  We do know that it was visited by people as diverse as a Belgian psychologist and a writer—a man of science and a man of letters, which already says something about the diverse publics who had access to it.  The latter, Maurice Guillemot, wrote a very evocative description of the museum, in which he compares it to Dante’s Inferno and ‘the macabre work of Poe’.

 

Sabemos que Richer, autor de algunas de aquellas piezas, un científico sin formación artística reglada ganó el puesto de profesor de anatomía en la Escuela de Bellas Artes de París y llegó a ser el primer médico elegido miembro de la Academia de Bellas Artes. ¿Qué impacto tuvo Richer en los salones artísticos de su época? ¿Cuál ha sido la consideración de su obra escultórica desde la historia del arte? Por otra parte, si pensamos en los espectáculos populares del París fin-de-siècle, nos preguntamos si se puede establecer una relación entre los bustos parlantes del Musée Charcot –expresión de una enfermedad- y las cabezas parlantes de las barracas de feria?

Richer started exhibiting at the Paris Salon while still at the Salpêtrière.  While one of his early artworks was vaguely scientific, the others could be characterized as Realist or Naturalist.  They depict labourers, such as a Harvester, a Reaper, a Sower, etc.   His work is in the style of Jules Dalou, who was an important figure at that time but is mostly forgotten today.  Richer’s Salon sculpture is not usually included in the art historical canon—and I don’t think it should be!  If we consider that Rodin was already working on the Gates of Hell at that time, then it becomes clear that Richer’s sculpture is quite retrograde both in style and subject matter.  It is nonetheless impressive, especially for a self-taught sculptor.

It is hard to make a comparison between the contents of the Musée Charcot and popular exhibitions from the time.  The hospital setting gave the museum a legitimacy that itinerant shows lacked.  However, one of these travelling shows—the collection of Dr Spitzner—used Charcot’s image for its own purposes.  A poster for the Spitzner collection included a reproduction of the famous Salon painting by André Brouillet, Une Leçon clinique à la Salpêtrière (1887), which shows Charcot discoursing to le tout  Paris as a hypnotized hysteric swoons to his side.  This painting may also have been reproduced on one of its facades.  Moreover, Sptizner commissioned a life-size wax rendering of the group of Charcot and the hysteric from the Brouillet painting, which would have greeted the visitor to his collection.  I’m sure Charcot never imagined that he himself would be turned into an image!

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Une leçon clinique à la Salpêtrière, Pierre Aristide André Brouillet, 1887, 290cm x 430cm, Université Paris Descartes, Musée d’Histoire de la Médecine

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Further reading:

Natasha Ruiz-Gómez, A Hysterical Reading of Rodin’s “Gates of Hell”, Art History, 36.5 (2013): 994-1017 doi: http://dx.doi.org/10.1111/1467-8365.12047

Natasha Ruiz-Gómez, The “Scientific Artworks” of Doctor Paul Richer, Medical Humanities, 39:1 (2013), 4-10 http://doi: 10.1136/medhum-2012-010279.

Natasha Ruiz-Gómez, Shaking the tyranny of the cadaver: Doctor Paul Richer and the “Living Écorché”, in K. Wils, R. de Bont, S. Au (eds), Bodies Beyond Borders. Moving Anatomies, 1750-1950, Leuven UP, pp. 231-257.

 

Resumen de la conferencia: Curating Pathology at the Musée Charcot

The Hôpital de la Salpêtrière was at the center of the hysteria ‘epidemic’ in late-nineteenth-century Paris, but its museum of pathological anatomy, the so-called Musée Charcot, exhibited photographs, drawings, skeletons, anatomical specimens, casts and sculptures of ‘artistic pathology’ that depicted other, more disquieting illnesses.  Founded by artist-manqué Dr Jean-Martin Charcot (1825-1893), head of the hospital’s medical service for over thirty years and one of the founders of modern neurology, the museum was populated by works created by the many doctors whose artistic sensibilities were nurtured by Charcot.

The Musée Charcot offered a partial and idiosyncratic vision of nervous disease.  The only known photograph of this museum, which is no longer extant, shows a curious group of objects and images, which coalesce under the umbrella of medical evidence.  If illumination was the presumed goal of the anatomical museum since the Enlightenment, the exhibits here more often resulted in the obfuscation of pathology.  In addition to shedding light on this space of curated morbid anatomy, this talk focuses on the mostly unknown and unpublished albums from the Musée Charcot’s collection that replicate the museum’s methodology in miniature.  In these ‘lost objects’, accomplished drawings and enigmatic photographs compete with more ‘objective’ graphs and diagrams to represent the pathologies seen at the Salpêtrière.  Like the anatomical specimens, sculptures, wax casts, medical equipment and reproductions of artworks in the museum—or the objects in an early modern Wunderkammer—the contents of the albums cohere only when seen as the collection of a single individual: the Musée Charcot’s formidable founder.

Hablamos con María José Galé…

Reproducimos aquí una conversación informal (entrevista realizada por Alfons Zarzoso en el mes de enero de 2018, en la red) que mantuvimos con María José Galé a propósito de la conferencia “¿Dónde se sitúa el escenario? Desviar las miradas sobre lo espectacular” que impartió el pasado martes 6 de febrero en el Institut d’Estudis Catalans a las 19h (Sala Nicolau d’Olwer, calle del Carme, 47, Barcelona). La charla, gratuita y abierta a todas las audiencias, forma parte del ciclo Objectes perduts: explicar i exposar ciència a museus i altres llocs públics dentro de los coloquios que anualmente organiza la Societat Catalana d’Història de la Ciència i de la Tècnica (http://schct.iec.cat/). La entrevista ha sido publicada también en el blog de la SCHCT: Entrevista: Hablamos con María José Galé

 

Hablamos con María José Galé,  asesora de formación del profesorado y profesora en el Departamento de Didáctica de la Lengua y la Literatura y las Ciencias Humanas y Sociales en la Facultad de Educación de la Universidad de Zaragoza. Es también formadora ciudadana en el marco de una sociedad y una escuela inclusiva desde una óptica de género y de interseccionalidad. Dispone de una formación universitaria multidisciplinar –filología, psicopedagogía, magisterio, psicología y filosofía- que traslada a sus objetos de estudio –los cuerpos- en la encrucijada del pensamiento crítico feminista, el arte, la filosofía y la literatura. Se doctoró en la Universidad de Zaragoza (2013) con un estudio sobre corporalidades singulares a la luz del pensamiento de Judith Butler.  En 2016, Edicions Bellaterra publicó su libro Mujeres barbudas. Cuerpos singulares, que ha sido leído ya en diversas ciudades a ambos lados del Atlántico y reseñado en este enlace. Se pueden consultar otras entrevistas a M.J. Galé, aquí y también aquí.

mujeres barbudas

Comenzamos por la palabra. El libro Mujeres barbudas. Cuerpos Singulares arranca poniendo de manifiesto el peso del lenguaje. Hay una dificultad de definir el cuerpo y una necesidad de entender la categorización de lo corporal en cada contexto histórico. Nos preguntamos en qué ha influido el pensamiento de Judith Butler en tu comprensión y defensa de una propuesta que comprenda “todos los cuerpos”.

Me interesa la idea que formulas de una propuesta que “comprenda” en el sentido de abarcar y en el de entender, ya que vivimos un momento en el que tenemos la oportunidad de ampliar nuestros conocimientos, nuestra capacidad de comprensión ampliando las nociones de lo pensable y de lo vivible. Leer y escuchar a Judith Butler supuso precisamente esa posibilidad, por un lado la de poder cuestionar y desmantelar las nociones que se establecen como inamovibles en relación al cuerpo y por, otro lado, la de evidenciar que pensamos desde nuestros cuerpos, no en y desde la abstracción.

 

En el libro hablas de cuerpos singulares, fronterizos o mestizos que habitan una zona gris donde la diversidad corporal desafía el binarismo y la normatividad. Y aquí es donde aparece tu objeto de estudio: las mujeres barbudas. Nos ha recordado el descubrimiento de J. Halberstam en Skin shows (1995) de la construcción del cuerpo monstruoso en las representaciones visuales de la contemporaneidad. ¿Podemos hablar de una semejanza entre las mujeres barbudas y la condición corporal monstruosa entendidos como cuerpos resistentes ante el discurso hegemónico?

Las mujeres barbudas tienen cuerpos que resisten al discurso hegemónico en muchos sentidos, ponen en tela de juicio muchas de las certezas que se venían considerando acerca de lo humano y se sitúan en un límite de lo pensable que logra que lo pensable deba rearticularse. Hay una necesidad de pensar el cuerpo justo en ese lugar de límite. Esa noción de zona gris, tal y como indico en el libro, la tomo de una intervención de Laura Bugalho y me resulta muy productiva porque implica pensar desde otro lugar.

 

En tu recorrido de las representaciones culturales sobre mujeres barbudas desde el siglo XV a la actualidad, el contexto histórico resulta revelador de la construcción del dualismo sexual. Nos interesa saber cómo la fascinación ante lo maravilloso, la mujer barbuda, se refleja a través de lo artístico.

Me ha resultado muy curiosa esta idea de la fascinación. Se podría hacer un recorrido de escenario en escenario en el que las mujeres barbudas supongan un hilo de sentido para todo el trazado del pensamiento occidental y al tirar de él, al tratar de recorrerlo, encontramos que el trazado propuesto hasta ahora no era sino una posibilidad más entre otras que precisamente ha rescatado del olvido de manera prioritaria y sistemática a algunos cuerpos que podríamos sintetizar en esa idea de un sujeto occidental hegemónico que no es nada abstracto y que siempre es un hombre y siempre cuenta con una serie de características. Esa fascinación por estas mujeres es un elemento que ha permitido rescatar más documentación a través de las imágenes, las postales, la publicidad, los carteles…, porque las historias de los sujetos no hegemónicos siempre resultan más difíciles de rastrear.

 

En esa línea, nos preguntamos cómo explicar la  llamativa y persistente presencia de las mujeres barbudas sometidas a regímenes de exhibición diversos, pero moldeados a partir de conceptos como “curiosidad de la naturaleza”, en diferentes espacios, bajo relaciones de patronazgo diversas y con públicos muy variados, desde los cortesanos y aristócratas de los primeros gabinetes a los públicos populares de los circos ambulantes.

Hay una suerte de “cierre” de la interpretación, de búsqueda de un sentido concreto en algunos de los regímenes de exhibición, fundamentalmente a partir de un cierto momento. La exhibición de los cuerpos es una constante puesto que nos sometemos en cada momento a una interpelación por parte de nuestro contexto que regula la norma de género. Los cuerpos singulares confrontan esa norma de un modo contundente y ello supone un fuerte cuestionamiento para el que el escenario constituye en cierto modo un elemento “paliativo”, en el sentido de que se intenta de algún modo que el elemento discordante con lo normativo se comprenda como extraordinario y produzca más fascinación que quiebra. Un momento de inflexión en este aspecto será aquel en el que por ejemplo Jennifer Miller sea quien proponga cuál será el régimen de exhibición en el que se verá su cuerpo, porque la posibilidad de mirar cambia de un modo constitutivo.

 

La intersección de las fuentes literarias y de las representaciones pictóricas es una constante en tu búsqueda de inscripciones, rastros y testimonios de mujeres barbudas en época moderna. ¿Cómo debemos entender ambas formas de expresión en la construcción de las fronteras entre la normalidad y el extrañamiento? ¿Se trata siempre de discursos indirectos, apenas existe el relato personal de la mujer barbuda?

Considero que esto estaría en línea con la respuesta anterior, hay una potencia fundamental implícita en el poder decirse a una misma, en el hecho de que sean tus propias palabras aquellas que verbalicen tu vida a través de distintos medios. He encontrado pocas ocasiones en las que rescatar textos cuya autoría pueda atribuirse a las propias mujeres barbudas hasta la contemporaneidad con Vivian Wheeler o Jennifer Miller, exceptuando a Za Za Frazee, Josephine Clofullia o Percilla Bejano. 

Pero siempre hay un “decirse” de algún modo implícito en la aparición del cuerpo ante la mirada y es necesario recuperar esa idea, comprender al cuerpo como un discurso complejo que supone una narratividad del yo.

 

Buena parte de las mujeres barbudas que nos presenta tu libro proceden del ‘largo’ siglo XIX, epóca de cambios profundos en la sociedad occidental. Uno de ellos, la aparición del ocio y la espectacularización de la vida cotidiana. Todas aquellas mujeres fueron objeto de exhibición y de negocio y se sometieron a la mirada masculina, pero nos parece relevante la incorporación masiva de mujeres en espectáculos populares en este período. ¿Qué papel jugaron como objetos de consumo en la construcción de unos roles de género, de unos cánones de feminidad y de belleza, y de un conocimiento normativo?

En realidad he ido recogiendo documentación acerca de las vidas de las mujeres que trabajaron en el mundo del espectáculo y también de aquellas de las que se conservan testimonios, seguro que no son todas ellas. En cualquier caso entiendo que hay cuerpos que se constituyen como un “afuera” del canon, justo como lo que constituye el exterior de la norma de belleza, como “lo otro” que se desea que indique precisamente lo que pretende la propia norma.

Pero no siempre es posible, en ocasiones sucede que, como Annalisa Hackleman, la mujer barbuda se sitúa en el otro lado de la cámara y toma otras decisiones acerca de lo que significa el canon de belleza y en ese momento es capaz de producir nueva norma y de resignificar esas nociones.

 

Otro aspecto fundamental en este período es la irrupción y uso de la fotografía. ¿Cómo se manifestó la anomalía de la mujer barbuda a partir de su condición de celebridad pública debido a la circulación de retratos que las llevaron a rebasar el escenario circense para entrar en el imaginario colectivo? ¿Se produjeron transgresiones de códigos que definían el cuerpo, el género y la sexualidad? ¿Cómo se negoció la desviación de los códigos de feminidad normativos?

Esta pregunta no la entiendo muy bien. En realidad no hay una anomalía, hay una circunstancia corporal singular presente en muchas personas que han sido asignadas al ámbito de lo que de un modo hegemónico se considera una mujer. Se entra en un imaginario colectivo que comprende lo circense o lo espectacular como un elemento separado de la realidad y que quiere circunscribir algunos cuerpos al ámbito de lo anómalo, precisamente para reiterar la idea de que hay algún tipo de naturalidad en la norma. Pero la norma es una imposición artificiosa en los cuerpos y la fotografía no solo sería un elemento testimonial sino productivo de realidad. Y ello supone que cada fotografía puede constituir una repetición distinta de lo que significan las nociones convencionales de lo que pueda ser una mujer y, por tanto, una oportunidad de fisurar los códigos normativos.

 

En este período también se asiste a la construcción de la objetividad y del profesional experto, del médico capaz de afirmar la sexualidad.  La mirada médica se identifica con la masculinidad y ese ojo clínico se fija en el cuerpo entendido como espacio de identidad. En el libro se descubren informes periciales, autopsias, fotografías… ¿Cómo se enuncia y se describe en el cuerpo de la mujer barbuda lo normal y lo patológico en el discurso médico?

En el proceso de acercamiento que he venido realizando se puede ir recogiendo información acerca de ese “constructo” que venimos denominando la objetividad. Los informes médicos que se van publicando durante un tiempo son informes difusos donde se reúnen descripciones de diversa índole que, desde mi punto de vista, evidencian en muchas ocasiones la idea butleriana de que es el dispositivo de género el que se cierne sobre lo corporal para producir su naturalización. La descripción abarca cuestiones observadas en los cuerpos y también elementos que guardan relación con el tamaño de distintas partes, como las manos o las piernas, aludiendo en distintas ocasiones a si son femeninas o no, los gustos, la manera de andar, la voz al cantar o la posibilidad de cuidar de forma adecuada de su descendencia.

 

En la parte final del libro aparecen las mujeres barbudas de nuestra contemporaneidad. En el poder de la barba, Jennifer Miller parecería un ejemplo clave de la idea de experiencia vivida, por una parte, y del acto de forzar a ser mirada, por otra, como mecanismos que articulan pensamiento y que confrontan lo hegemónico. ¿Podemos plantear esas opciones personales de vida como formas de resistencia? ¿Nos hallamos ante la consolidación de un “giro corporal” en la sociedad occidental marcado por el feminismo y la teoría queer?

Por supuesto podríamos plantearlas como formas de resistencia y eso ya sería una reivindicación muy interesante, pero además pueden comprenderse como formas de producción, una producción en positivo de posibilidades de vida para todos los cuerpos, incluidos aquellos que albergan el deseo y la ficción de pertenecer a la norma porque representan su performatividad de género de un modo menos disidente.

En este sentido nos encontramos ante la idea de que los cuerpos producen oportunidades para el conocimiento que son distintas a las que se pueden producir desde otros ámbitos. En su performatividad en todos los contextos la aparición de distintos cuerpos nos permite vulnerarnos, comprender la vulnerabilidad de las categorías que nos constituyen, de nuestras certezas y de nuestras vidas.

Annie Jones

Una de les fotografías de Annie Jones (1865-1902), realizada por Charles Eisenmann, como material de venta para el público de los espectáculos de P. T. Barnum.

‘Hope’ y la curiosidad en el Natural History Museum, London

Llevaba bastantes años sin visitar el Natural History Museum de Londres. Creo que la última vez fue fugazmente en 2005 . No había vuelto, a pesar de mi interés y trabajo relacionados con la Historia Natural. Es lo bueno y lo malo de la era de la tecnología, que te permite estar, trabajar, en lugares sin pisarlos.

Hasta que este lunes frío pero sin lluvia me bajé del bus, el típico rojo bus, en la Cromwell Road y volví a quedarme quieta, sobrecogida, comtemplando la majestuosidad del edificio.

Tuve que rodearlo pues la entrada principal está cerrada por obras. Caminaba y pensaba en todo lo que contenían esas paredes. No solo las colecciones físicas, también las ideas, pensamientos y saberes que impregnan sus estancias.

Al entrar por el lateral ya vi el ‘cocoon’, parte nueva -almenos para mi-, del llamado Darwin Center (y pienso que Darwin estaría contento con semejante centro a su nombre).  Su espacio abierto al público traza un paseo contínuo a través de varios niveles y varios siglos.

Mientras caminas por ellos, numerosas vitrinas y ventanas te muestran las colecciones fundacionales del lugar -los herbarios de Hans Sloane, las notas y dibujos de Evelyn Cheesman– a la vez que los laboratorios más punteros en genética, biodiversidad…

Al final, o al principio, está la tarea de otorgar un orden, una clasificación. Y como dicen en este gabinete de curiosidades creado para la ocasión:

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’no hay maneras correctas o incorrectas de clasificar’.

Solo formas más o menos útiles de ordenar, en función del objetivo. Y así se han sucedido generaciones de naturalistas, tratando de encontrar clasificaciones coherentes de todo lo que nos crea y rodea. Y ahí seguimos…

Hice el recorrido un poco del revés y sin sentido. Estaba lleno de escuelas y no me apetecía ver según qué salas, menos aún abarrotadas de gritos. Los lunes son así de caprichosos.

Paseando entre dinosaurios, minerales y tiendas de libros y souvenirs en las que prefería no entrar a riesgo de tener que facturar una maleta extra, llegue al hall. Y allí no estaban los ‘dinos’, estaba Hope. No me acordaba de ese cambio que, según me explicaron, había generado discusión entre la sociedad londinense el verano pasado.

Es cierto que la sala parece más vacía, porque Hope está colgada del techo, flotando, como todo ser pelágico. Vale que los dinosaurios eran chulos. Pero a mi me gustó el cambio. Y me gustó aún más la reivindicación que conlleva. En el primer piso, bajo la mirada de las estatuas de quienes erigieron el museo, en un palco que otorga una vista frontal del esqueleto, hay un pequeño cartel que expone:

Blue whale Balaenoptera musculus

· female · 25m · beached on Swanton’s Bank, Ireland · 26th March 1861·

In 2017 it was chosen as the centerpiece of Hintze Hall because it highlights many of the big questions about the natural world and our place in it.

The blue whale represents the fragile status of the planet, past, present and future.

As well as being a longstanding evolutionary puzzle and keyspecies in marine ecosystems, the decision to protect these magnificent species also stands out as a bold commitment to a more sustainable future for our planet.

 

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Hope, the NHM blue whale

Fragile. Hope. Future. No podía estar más de acuerdo.

Continué por el pasillo, cautivada por el cetáceo flotante, sumergiéndome en las vitrinas que muestran pequeños apuntes de las vidas de los ‘primeros naturalistas’, los ingleses en este caso, y sus cuadernos de campo, sus viajes y expediciones, sus (re)colecciones, sus fotografías. Aquellos que se preguntaban ‘cómo’ y ‘por qué’ con una mirada sistemática, un anhelo de orden, de intentar abarcar tanta naturaleza desbordada. Frágil, sí, pero a la vez resistente, persistente. Aquellos que decidieron explorar, ampliar horizontes, algunos de los cuales todavía hoy desconocemos, sobretodo en la fracción acuática del planeta.

Endeavour shells

Endeavour 1769- 1771: specimens (Mollusca)

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Challenger: Reports and specimens

Challenger 1872-76: reports and specimens (Mollusca)

Me imagino la emoción, quizás el temor, siempre la curiosidad.

Me quedé pensando en la importancia de seguir creando espacios para la curiosidad, lugares, encuentros, reales y virtuales donde tejer telarañas en el espacio-tiempo para enlazar conocimientos que generen nuevas miradas.

Me gusta que los museos de historia -natural o no-, dejen de ser algo que asociar solo al pasado, que sirvan para conocerlo, pero aún más que nos despierten preguntas sobre el presente, y nos cuestionen el futuro. Que nos recuerden que ser curioso es, o debería ser, inherente a ser humano.

Cuerpos mostrados: una reseña

El pasado 13 de diciembre de 2017, tuvo lugar, en el aula seminario de la IMF-CSIC (carrer Egipcíaques, 15. 08001 Barcelona) el Segundo Workshop del Proyecto GABMUSANA (HAR2015-64313-P): Del gabinete de maravillas al museo anatómico popular: regímenes de exhibición y cultura material de la medicina.

En esta ocasión nos reunimos alrededor de una mesa (menos los integrantes mexicanos del grupo que lo hicieron vía Skype) para discutir, bajo el lema de Cuerpos mostrados. Regímenes de exhibición de lo humano y de los humanos desde los gabinetes de curiosidades a los museos anatómicos populares (siglos XVII a XX), el estado de la cuestión de nuestros capítulos del futuro libro que estamos preparando sobre el tema y que esperamos vea la luz en 2018.

En una primera reunión, en enero de 2017, que contó con la presencia de las investigadoras Roberta Ballestriero y Cristiana Bastos, ya habíamos presentado un primer borrador de nuestras propuestas para los capítulos del libro.

En esta segunda reunión se trataba de que cada una/o de nosotras/os comentara, a la luz de la lectura de los trabajos que habían pre-circulado con suficiente antelación, los capítulos de los demás y la obra en su totalidad con la finalidad de conseguir darle aún más unidad, coherencia y consistencia al conjunto.

No reseñaré el contenido de los artículos específicos, para ello tendrán que esperar a la publicación del libro, si no asistieron al workshop, que estaba a abierto a la participación de todas las personas interesadas. (Los títulos pueden ser consultados aquí).

Me gustaría, sin embargo, reflejar de forma esquemática, algunas ideas que emergieron en la reunión, algunos binomios interesantes que la lectura transversal de los textos sugirió y que nos empujan a ir más allá, a “mover fronteras”, a plantear nuevas preguntas sobre un tema tan fascinante y complejo como los regímenes de exhibición a partir de unos estudios de caso de temática algo desconectada, en apariencia, y con una cronología considerablemente vasta.

Advertencia: lo que sigue son extractos de mis apuntes de más de…”muchas” horas de reunión… Cualquier comentario, crítica… reseña alternativa será muy bienvenida! 😀

Privado/público: se hace muy difícil establecer una frontera. Estamos frente a espacios de exhibición que se van restringiendo más pero no son privados. Es necesario distanciarse de la idea de quien enuncia y construir cada vez el significado de estos conceptos. Quién fabrica algo y lo que pasa después. Régimen como conjunto de normatividades que trata de regirlo todo: la mirada del que recibe y la del que construye.

Vivo/muerto: conceptos que también tienen que ver con las ceras, la pierna, los cráneos, el cementerio. Otra vez estamos frente a una construcción. ¿Cuándo empieza una cosa que está muerta a cobrar vida en otro sentido? Construcción con la mirada. Dotación de significado en función de la presencia. Actores con múltiples caras.

Raza/genero: ¿quién ha construido el género de los objetos? Estudios sobre la des-“blanquinización” de los libros de anatomía. Empieza a aparecer la raza. Aparecen “negros” pero no aparecen “indios”. ¿Como se fragua lo políticamente correcto? Presencia de estudiantes de color. Importancia de la mirada colonial, del comercio, del negocio. Construcción de la normalidad en medicina: es una normalidad generalizada, masculina y adulta. Representación masculina: construcción de la universalidad de la belleza basada en el cuerpo masculino. El femenino es usado solo para presentar el aparato reproductor, lo que genera la figura del “voyerista masculino”. A parte de generalizar los objetos, también hay que generalizar la mirada. Formación para las matronas guiadas por hombres para ver mujeres hechas por hombres. Las mujeres aparecen solo en ciertos ámbitos científicos, en pareja y luego desaparecen bajo ciertas circunstancias políticas, por ejemplo.

Cambio/desaparición: la cronología es muy importante para explicar el cambio, los cambios de regímenes. Pero no estamos frente a una desaparición completa, pueden darse el confinamiento y la simultaneidad, la aparición de un régimen no implica la desaparición de otro “anterior”: algunos conviven durante tiempo, como ocurre en la actualidad. Es necesario crear una cronología propia para poner en evidencia los cambios de régimen, la aparición de nuevos, etc. Una manera feminista de contar el tiempo, por ejemplo, implicaría una periodización de las épocas históricas completamente distinta.

Espacios/dispositivos: espacios que son todo en uno. Aula, teatro, sala de exhibición, gradas, público. El Aula de anatomía de principios del XX, que es extraordinariamente compleja pero también el circo y la vida en la caravana. Problemas de estar sometido a un régimen de exhibición carcelario. La objetividad mecánica: verosimilitud. Estudio fotográfico y la mise en scene, contingencia, cómo a la hora de enunciar y construir un artefacto y un objeto de ciencia se hace en función de lo que se quiere comunicar. Producción seriada. El maniquí. Maniquíes comerciales que en los distintos países del mundo son distintos. Cuestión de los “dispositivos”; uno retórico: la sinécdoque, extraer una parte y presentarla como un todo. Otro representacional: el antropomorfismo como un dispositivo cuya finalidad no es la verosimilitud, sino visualizar lo que no es verosímil. Visualización como dispositivo: la otredad desproporcionada.

Público(s)/publicidad: objetos fabricados en principio para médicos que se transforman al ser trasladados a otros ámbitos. La cultura material tiene su propia vida y gana otros públicos inesperados. La exhibición tiene público(s), sin ellos no existe. No podemos esencializar la idea de belleza, también es un producto social y cultural. Placas de vidrio con intención estética para aumentar las ventas, cuestión de márketing. Considerar el disciplinamiento. Al entrar en debates existencialistas, debemos hacer un esfuerzo por ponernos en el caso de los emisores. Concepto de producción que lleva a fijarse más en lo artístico, pero estamos ante un conocimiento fundido de lo artístico y lo científico. Emociones: ¿hay realmente dos categorías una del lado de las emociones y otra del del raciocinio? En algunos regímenes la emoción puede ser reprimida o banalizada. Sujetos de la emoción son los públicos. Actitud de los públicos como donantes para las colecciones.

Corporalidad/materialidad. Construcciones y discusiones sobre la corporalidad. Ceras, placas de vidrio. Se construye esta corporalidad sinecdóticamente: los esqueletos pasan  a ser escogidos para representar a todos los otros, en una suerte de canon. Se borra la persona y se vuelve un objeto. ¿Qué o quiénes objetualizan y cómo y para qué son objeto? Estos objetos siempre son construidos, aunque sean naturales son artefactos. Están construidos y seleccionados. Composición. Objeto trama que le da un cierto sentido. Paso de dos dimensiones a las tres, técnicas de conservación, uso del color.

Naturalia/artificialia: el lugar de lo humano en el orden de la naturaleza. El clasificador/clasificado. Humano en la intersección con el animal. Vivisección animal no en función de la comprensión del animal sino en función de la comprensión de lo humano. La personificación del mito. Imaginación y su correlato que sigue presente hoy en día, en la nuestra y en otras culturas. Restos humanos en los gabinetes pero también los artificialia. ¿Por qué es más artificial una pomona que un pliego de herbario? La frontera entre lo humano y lo artificial, la naturalización de artefactos que son producto cultural. Culturalización de cosas provenientes de la naturaleza. Objeto natural exhibido está todavía más lejos de la naturaleza. Contexto de producción y de recepción, pero también la carga semiótica que va recibiendo el objeto. El desencanto de la naturaleza. Explicaciones irracionales. ¿Qué es lo que ocurre cuando se llega a desencantar la naturaleza? ¿Dispositivos de re-encantamiento en el arte y la ficción, pero también en las formas de exhibición?

Acumulación/taxonomía: Objetivos fundamentales de la visión taxonómica: desmenuzar en taxonomías híbridas. Universalización. Cosas que se dotan de una clasificación. Criterios epistémicos sobre lo ordenado. La acumulación como concepto fundamental para entender la cuantificación. Mecanismo de vigilancia y control sobre lo natural, sobre los elementos que han sido taxonomizados. Quien decide el programa del selector, escoge (decide), pero siempre a partir de lo acumulado.

Esfera pública/patrimonio: a través de la colección patrimonial, actuación en la esfera pública. Procesos que convierten en reales cosas que son imaginarias. Otros dispositivos que actúan de la misma manera: convierten en real lo que construimos. Lo hacemos tan real que le aplicamos violencia. Otra vez la frontera entre lo natural y lo artificial. El conocimiento museológico, musealiza la cultura material. El museo elabora, en cierto modo fabrica, las cosas que va a exhibir. El museo como forjador de identidades nacionales, científicas, profesionales. Se forja una identidad médica y un museo.

Algunas referencias bibliográficas:

  • Alberti, Samuel. Morbid Curiosities: Medical Museums in Nineteenth-Century Britain. Oxford: Oxford University Press, 2011.
  • Bennett, Tony. The Exhibitionary Complex, New Formations, 4, 1988: 73-102.
  • Báez, Christian; Mason, Peter. Zoológicos humanos. Fotografías de fueguinos y mapuche en el Jardin d’Acclimatation de París, siglo XIX, Santiago, Editorial Pehuén, 2006.
  • Daston, Lorraine (ed.) Biographies of scientific objects, Chicago, University of Chicago Press, 2000.
  • Daston, Lorraine (ed.) Things that talk : Object Lessons from Art and Science, New York & Cambridge (Mass.), Zone Books, 2004.
  • De Chadarevian; Soraya; Hopwood, Nick (eds.) Models: The Third Dimension of Science, Palo Alto, Stanford University Press, 2004.
  • Lourenço, Marta. Between two worlds: The distinct nature and contemporary significance of university museums and collections in Europe, Paris, Conservatoire d’Arts et Métiers de Paris, 2005.
  • Pardo-Tomás, José. Salvadoriana. El gabinet de curiositats de Barcelona / El gabinete de curiosidades de Barcelona / The Cabinet of Curiosities of Barcelona, Barcelona, Ajuntament de Barcelona, 2014.
  • Sappol, Michael. Morbid Curiosity. The Decline and Fall of the Popular Anatomical Museum, Common Place. The Interactive Journal of Early American Life, 4 /2, 2004: pp. [1-10]
  • Schnalke, Thomas. Dissected limbs and the integral body: on anatomical wax models and medical moulages, Interdisciplinary Science Reviews, 29 /3, 2004: 312-322.
  • Zarzoso, Alfons. Colecciones anatómicas y regímenes de exhibición. Una introducción, Dynamis, 36 /1, 2016: 11-25.
  • Zarzoso, Alfons. Museological pathology in interwar Barcelona or the end of museum medicine” (en prensa, Nuncius, 2018: (en prensa).
  • Zarzoso, Alfons; Pardo-Tomás, José. Fall and Rise of the Roca Museum: Owners, Meanings and Audiences of an Anatomical Collection from Barcelona to Antwerp, 1922-2012, in Rina Knoeff; Robert Zwijnenberg (eds.) The Fate of Anatomical Collections, Farnham: Ashgate, 2015: pp. 161-176.
  • Zarzoso, Alfons; Pardo-Tomás, José. Anatomy of the urban underworld: medical geography of the Chino, in Oliver Hochadel; Agustí Nieto-Galan (eds.) Barcelona: An Urban History of Science and Modernity, 1888-1929, London-New York, Routledge, 2016: pp. 158-178.

Bibliografía más extensa del proyecto (en construcción…):

https://gabmusanablog.wordpress.com/bibliografia/

Barcelona, 13 de diciembre de 2017

 

 

Friquis i ciència: el Museu Roca de Barcelona

El passat divendres, 31 de març de 2017, en la secció de ciència de ‘La tarda de Barcelona’, de betevé 91.0 fm, l’Òscar Montero ens parla de les barraques de fira, que també van ser un escenari comú al Paral·lel de la Barcelona més boja. Les paradetes de menjar dolç es mesclaven amb tarotistes, ocultistes, dones barbudes, forçuts o bous hermafrodites. Enmig de tot, s’hi alçava la barraca Museu de Francesc Roca, un museu de rareses dedicat a entretenir i divulgar aspectes poc coneguts de l’anatomia humana. En parlem amb Alfons Zarzoso, historiador de la ciència i director del Museu d’Història de la Medicina de Catalunya.

Entrevista a ràdio betevé

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IKUNDE Barcelona Metrópolis Colonial

Hay multitud de razones para visitar esta exposición. Necesitaríamos varias noticias en nuestro blog para poder reflexionar sobre algunas de ellas. De pronto, vale la pena recordar el inminente cierre de la exposición en poco más de una semana, el próximo 5 de febrero, que vendrá precedido por la presentación del libro del mismo título, a las 19h del día 2 de febrero, por sus autores-comisarios: Andrés Antebi, Pablo González Morandi, Alberto López Bargados y Eloy Martín Corrales. Todo en la sede del Museu de les Cultures del Món, en la Montcada, 12.

Cuando uno se aproxima por la calle de la Princesa a la sede de la exposición Ikunde, no sólo la multitud de turistas que fluyen alrededor del eje turístico del Born y el Museo Picasso indican los derroteros del “turismo extractivo” al que se ha llevado a la ciudad. También contribuye a esta imagen la visión de andamios tras los cuales se están reformando –léase construyendo nuevas viviendas turísticas- edificios enteros y de grandes carteles que anuncian la adquisición de edificios, de momento tapiados, por grupos inversores de nombres extranjeros.

Tiene sentido enmarcar el momento en el que yo visito la exposición Ikunde y el de redacción de estas líneas. No sé si será puro azar. En París, el día que yo visitaba la exposición, era juzgado Teodorín, el hijo de Obiang, a la sazón Vice y Presidente de Guinea Ecuatorial, por las denuncias de blanqueo, malversación y corrupción efectuadas por asociaciones como Transparencia Internacional. A todo tren, así va la vida de Teodorín en París, con sus veinte coches del tipo Maserati, Porsche, etc en su edificio hausmaniano de cinco plantas, cerca del Arco del Triunfo, con un centenar de habitaciones, baños con grifería de oro, salón de belleza, 64 pares de zapatos. Nada nuevo bajo el sol. La inspección de la judicatura parisina empleó nueve días de trabajo. Parecería demagógico señalar que el 75% de los guineanos ¡vive? hoy con poco menos de dos dólares diarios.  En fin, en el día que escribo esto la prensa de Barcelona que ha guardado un respetuoso silencio sobre el fondo del armario que hay en Ikunde celebra el nuevo récord de ocupación hotelera en Barcelona en 2016. Vale citar las cifras con entrecomillado: “Los hoteles alojaron a 7,5 millones de clientes y la ciudad recibió 40 millones de turistas. Los hoteles de Barcelona rozaron los 20 millones de pernoctaciones…, el doble que hace doce años”. Suma y sigue.

Ikunde tiene lugar en un espacio que fue objeto de controversia en el ámbito de cultura de la política municipal barcelonesa del anterior consistorio, en manos del extinto partido Convergència i Unió. Ikunde es una apuesta radical y a la vez humilde de las formas de hacer política y entender la ciudad del nuevo equipo municipal, el gobierno en minoría de Barcelona En Comú liderado por la alcaldesa Ada Colau. Marca la diferencia. La historia al servicio del presente. Sin escamotear protagonismos. La exposición se inaugura en junio de 2016, justo un año después del acceso del nuevo equipo municipal en junio de 2015. Pero no hay improvisación. El comisariado ha afianzado su trabajo en una sólida tradición de trabajo de campo e investigación histórica, etnográfica, antropológica. Josep Fornés, el director del museo fusión Museo Etnológico de Barcelona-Museo de Culturas del Mundo en esta nueva etapa, calificó como “sobrecogedora” una exposición que marcaba un punto de inflexión con el buenismo característico de unos museos acostumbrados “a exponer y presentar los objetos etnográficos como obras de arte”.

Hay genealogías interesantes en Ikunde. Las Barcelonas del alcalde franquista Porcioles y de los alcaldes socialistas Serra, Maragall, Clos y Hereu y del alcalde convergente Trias se suceden, consolidan el proyecto de la gran Barcelona. En otros casos, la burguesía comercial barcelonesa trasciende la propia ciudad para establecer filiaciones tan sorprendentes como la de Luis Carrero Blanco, principal accionista de CAIFER (Compañía Agrícola Industrial de Fernando Poo) y el joven ejecutivo Fèlix Millet, de prácticas en Guinea. O saltando atrás en el tiempo, la comunicación marítima entre Barcelona y la isla de Fernando Poo estaba controlada por la “Compañía Transatlántica” creada por el naviero Antonio López, primer marqués de Comillas, en 1881. Y es que Guinea fue una lucrativa colonia extractiva, madera y cacao sobretodo, para la burguesía de Barcelona. Estas élites vinieron a definir y consolidar la colonia guineana durante los años del franquismo. La participación catalana se remontaba al papel ejercido por los misioneros claretianos, con sede de la orden religiosa en Vic, establecidos en la colonia desde 1883. Fue el pilar de la explotación colonial. Mediante una red de escuelas e iglesias, los claretianos desarrollaron una intensa actividad misional, con profusión de publicaciones, que permitió sentar unos valores, una disciplina y, en definitiva, el control de la población. Es impagable la reproducción en gran tamaño de la portada de La Vanguardia de 1976 con “la Moreneta fang”.

Bajo este paraguas colonial y en pleno franquismo, el año 1959 el Ayuntamiento de Barcelona estableció cerca de Bata, la capital de Guinea, Ikunde, Centro de Experimentación y Adaptación Animal. Durante casi una década, Ikunde fue el centro de exportación y abastecimiento de una cultura zoológica, arqueológica, botánica y etnológica dirigida principalmente a Barcelona. La exposición presenta una extraordinaria selección de materiales que da fe de todo ello: animales taxidermizados, inventarios de objetos, cajones de carga y transporte, documentales fílmicos, fotografías de la cacería animal y del “primitivo”, planos de los espacios. La muestra permita conocer así el alcance de un verdadero ejercicio de dominio colonial destinado a la apropiación sistemática del pasado, de la naturaleza, de los bienes suntuarios y de otros recursos locales. Un saqueo ejecutado desde la superioridad del hombre blanco en nombre de la cultura, de la ciencia y del arte, bajo el amparo de la religión y la mediación política franquista.

En Ikunde se cruzan tres nombres fundamentales en la historia zoológica de Barcelona: Antoni Jonch, el director del Zoo entre 1955 i 1985, Jordi Sabater Pi, el conservador de animales d’Ikunde entre 1958 i 1969, i Nfumu Ngi, el gorila albino, nacido en África en 1964, hallado en 1966 y desde entonces ciudadano barcelonés (también español, pues tenía DNI, según se exhibe en esta exposición), bautizado primero Snowflake por les medios de comunicación estadounidenses, españolizado Copito de Nieve y más tarde catalanizado Floquet de Neu, hasta su muerte en 2003. De hecho, la exposición se abre con una colosal reproducción de Copito de Nieve en el centro de una sala flanqueada por una selección de materiales que no tiene precio y que desborda una reflexión de conjunto. Se trata de una muestra de la parafernalia originada alrededor de una figura sobre la cual se organiza el relato de la Barcelona preolímpica. Es la Barcelona de mi infancia: un relato grabado de manera profunda en la memoria colectiva de los barceloneses. Aquí se halla la increíble fotografía del alcalde de Barcelona, Porcioles, de pie, dando la mano, al huérfano gorilita, al blanquito y juguetón monito, sentado en una noble silla de una sala consistorial. Una historia mitológica que pasa del blanco al negro a través de un poético túnel que da paso a la exposición y nos adentra en el continente negro y en la oscura historia barcelonesa en Guinea Ecuatorial. Copito de Nieve es un verdadero caso de estudio en la historia de Barcelona. En Ikunde, el gorila albino no fue sino un caso excepcional en el marco de una política dirigida a la captura sistemática de animales exóticos para aprovisionamiento de diferentes jardines zoológicos españoles. Un negocio de la exportación de animales vivos liderado, bajo presupuestos científicos, por Jonch y Sabater.

Por otra parte, Ikunde tiene sentido como el principio de un nuevo capítulo en la vida de un museo que inició su andadura como Museo Etnológico y Colonial en la Barcelona de 1949. La exposición muestra cómo la actividad etnológica fue secundaria siempre a los intereses comerciales zoológicos. No obstante, las posibilidades que abría la colonia en cuanto a expediciones y adquisiciones permitió la construcción de un discurso científico en el que se apoyaron un interesante conjunto de instituciones de la España franquista de los años 1950: el Museo de África en Madrid, el Museo Etnológico y Colonial en Barcelona, el Instituto de Estudios Africanos, el Instituto Español de Prehistoria de Madrid, el Museo Arqueológico de Barcelona. En este entramado destacan también algunos nombres fundamentales en la historia etnológica de Barcelona: August Panyella, Albert Folch i Eudald Serra. Aquí se halla otro verdadero caso de estudio para el conocimiento de las campañas, los viajes, las expediciones y la política cultural barcelonesa en tiempos difíciles para el conjunto de la población. Es, sin embargo, una historia que arranca antes, tal y como muestra la exposición Ikunde, con la compra de 165 piezas de “arte negro” por parte de la Generalitat de Catalunya en 1936: una colección acumulada sin ninguna pretensión científica por el gobernador español de Guinea, Miguel Núñez de Prado.

En un significativo ejercicio de memoria urbana, la exposición concluye con unas “escenas postcoloniales” que permiten ver el recuerdo de este pasado, un pretérito imperfecto, en la toponimia de la ciudad de Barcelona y de la geografía guineana. Y es que el contexto histórico de las cosas produce esto…dsc_3289dsc_3292dsc_3311dsc_3301dsc_3298dsc_3310

Fin del “Morbid Anatomy Museum”?

En la víspera de la Navidad del pasado 2016, los colegas del Morbid Anatomy Museum anunciaban una noticia trágica: el cese de toda actividad de dicha institución. La razón, tan simple como lamentable: se acabó el dinero, no hay liquidez para pagar el alquiler. Y, por tanto, no se pueden financiar las actividades ordinarias, múltiples, con las que este proyecto se ha comprometido desde sus inicios. Es una tristísima noticia. Aún más cuando esta situación terminal afecta a un espacio de cultura, de gran singularidad. Tan sólo queda ahora un último y complicado salvavidas que, como todo el proyecto desde sus orígenes, se fundamenta en el apoyo económico privado, individual, a través de esta plataforma de microfunding.

Morbid Anatomy Museum muere sin cumplir los tres años de existencia. El proyecto arrancó en 2014, en el barrio Gowanus de Brooklyn, en el 424 de la 3ª Avenida de Nueva York, gracias a la naturaleza incombustible de Joanna Ebenstein y contó con el apoyo financiero de Tracey Hurley Martin, así como con una nómina de donantes privados (entre los que se halla el que subscribe). Fue un esfuerzo insuficiente para una institución peculiar, dedicada a “explorar las intersecciones de la muerte, la belleza y de todo aquello relacionado que caía por las grietas de la cultura”. La fascinación de la fotógrafa y diseñadora Ebenstein por las respuestas ante la muerte y por la cultura material desplegada –máscaras y parafernalia mortuoria, modelos anatómicos, taxidermia, libros y efímera- se topó con la afición y la empresa funeraria de las gemelas Tracey y Tonya Martin. El trabajo de Joanna Ebenstein en este mundo había arrancado previamente y ha obtenido unos resultados impresionantes en la última década en forma de blogs, exposiciones, publicaciones y un museo. No es posible glosar aquí una trayectoria tan fructífera. Recientemente nos hicimos eco de su último libro “The Anatomical Venus” en nuestro blog de Anatomías Urbanas, de factura tan bella y contenido tan singular como su libro “The Morbid Anatomy Anthology”.  Esta capacidad de trabajo se ha puesto de manifiesto, durante los poco más de dos años de existencia del museo, en una ingente cantidad de actividades, en una política activa de rescate y difusión del patrimonio, en la creencia y verdadera ejecución de la transdisciplinariedad, en el apoyo real y financiero al trabajo complementario de artistas y académicos. La agenda del blog Morbid Anatomy da fe de los resultados conseguidos. La prensa se ha hecho eco de todo ese trabajo de manera notable, pero no ha bastado. Resulta paradójico congratularse ante tamaño esfuerzo, felicitar y animar a Joanna y sus colegas, y asistir al cierre de la parada como recompensa final.

En Barcelona somos unos cuantos los que guardamos un grato recuerdo y seguimos colaborando y apoyando a Joanna Ebenstein. Es un grano de arena más, con la ilusión de construir y comprender otras miradas desde una idea activa de la historia.mam-nyc-2016

Exposición: “La medicina de les dones. Ginecologia Històrica a Catalunya” -último mes de visita

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Entramos en el último mes de visita de la exposición: “La medicina de les dones. Ginecologia Històrica a Catalunya”, que quedará cerrada el 5 de enero de 2017. Se puede visitar gratuitamente en la sede del Colegio de Médicos de Barcelona (CoMB), en horario laboral, de lunes a sábado.

No os perdáis la posibilidad de ver en directo una silla de partos: una reflexión que va más allá de la transformación espacial de las personas que participan.

Una última oportunidad para contemplar esculturas en yeso policromado y en cera surgidas de los talleres escultóricos de la Facultat de Medicina de la Universidad de Barcelona del siglo XIX.

Un espectacular cuadro de J. Sala permite asistir a una intervención quirúrgica en una de las primeras salas de operaciones de la Barcelona de finales del siglo XIX.

También extraordinaria es la riqueza material de la ginecología y de la obstetricia como especialidades médicas en su proceso de formación en la Cataluña contemporánea.

Sin descuidar tampoco los espacios profesionales en la geografía de la ciudad de Barcelona.

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Una especialidad en manos de mujeres a principios del siglo XXI: ya son más de la mitad de la profesión. Un techo de vidrio no ha permitido, sin embargo, que lideren todos los ámbitos institucionales laborales.

Una exposición del Museu d’Història de la Medicina de Catalunya para el CoMB.

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Fins al 5 de gener a la seu del CoMB:

Passeig de la Bonanova, 47
08017 Barcelona
Com arribar

Entradas relacionadas:

Cicle de conferències al MUHBA: BCN. La ciutat dels prodigis científics (1888-1929)

Una idea en la que els nostres companys i leaders de projecte José Pardo-Tomás i Alfons Zarzoso van tenir un rol determinant, a partir del fantàstic titol: La ciutat dels prodigis científics, ha començat a donar els seus fruits com ja es va comentar en aquest blog amb la publicació Barcelona: An Urban History of Science and Technology (Routledge, 2016).

Ara es proposa apropar aquestes fascinants històries de ciència urbana a la ciutadania amb un cicle conferencies al Museu d’Història de la Ciutat de Barcelona.

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Aquí podeu descarregar el programa complet:

screenshot-2016-11-13-11-16-56Díptic: La ciutat dels prodigis científics (1888-1929)

Marqueu a les agendes: 24 de novembre i 15 de desembre! Sessions especialment recomenades  per la “interessada” autora del post! ;D

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Seguiran ressenyes… en breu!

Herbier 2.0

No es una novedad pero lo acabo de descubrir y me parece un proyecto fantástico por su capacidad de transmitir de una manera fresca, inmediata, cotidiana, preciosa… patrimonio científico, historia, ciencia, arte, memoria, vida…

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Vídeo de presentación

Herbier 2.0. Una serie documental en 40 crónicas

Herbier 2.0 se desarrolla en 4 años, Precisamente en 40 crónicas film-foto (realizadas por Carlos Muñoz) y film-vídeo (realizados por Anne France Sion y Vincent Gaullier). Pequeñas historias humanas que son al mismo tiempo ventanas abiertas a las colecciones botánica que normalmente están cerradas al público. (Más en: À propos).

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