Friquis i ciència: el Museu Roca de Barcelona

El passat divendres, 31 de març de 2017, en la secció de ciència de ‘La tarda de Barcelona’, de betevé 91.0 fm, l’Òscar Montero ens parla de les barraques de fira, que també van ser un escenari comú al Paral·lel de la Barcelona més boja. Les paradetes de menjar dolç es mesclaven amb tarotistes, ocultistes, dones barbudes, forçuts o bous hermafrodites. Enmig de tot, s’hi alçava la barraca Museu de Francesc Roca, un museu de rareses dedicat a entretenir i divulgar aspectes poc coneguts de l’anatomia humana. En parlem amb Alfons Zarzoso, historiador de la ciència i director del Museu d’Història de la Medicina de Catalunya.

Entrevista a ràdio betevé

museu-roca-1024x576

IKUNDE Barcelona Metrópolis Colonial

Hay multitud de razones para visitar esta exposición. Necesitaríamos varias noticias en nuestro blog para poder reflexionar sobre algunas de ellas. De pronto, vale la pena recordar el inminente cierre de la exposición en poco más de una semana, el próximo 5 de febrero, que vendrá precedido por la presentación del libro del mismo título, a las 19h del día 2 de febrero, por sus autores-comisarios: Andrés Antebi, Pablo González Morandi, Alberto López Bargados y Eloy Martín Corrales. Todo en la sede del Museu de les Cultures del Món, en la Montcada, 12.

Cuando uno se aproxima por la calle de la Princesa a la sede de la exposición Ikunde, no sólo la multitud de turistas que fluyen alrededor del eje turístico del Born y el Museo Picasso indican los derroteros del “turismo extractivo” al que se ha llevado a la ciudad. También contribuye a esta imagen la visión de andamios tras los cuales se están reformando –léase construyendo nuevas viviendas turísticas- edificios enteros y de grandes carteles que anuncian la adquisición de edificios, de momento tapiados, por grupos inversores de nombres extranjeros.

Tiene sentido enmarcar el momento en el que yo visito la exposición Ikunde y el de redacción de estas líneas. No sé si será puro azar. En París, el día que yo visitaba la exposición, era juzgado Teodorín, el hijo de Obiang, a la sazón Vice y Presidente de Guinea Ecuatorial, por las denuncias de blanqueo, malversación y corrupción efectuadas por asociaciones como Transparencia Internacional. A todo tren, así va la vida de Teodorín en París, con sus veinte coches del tipo Maserati, Porsche, etc en su edificio hausmaniano de cinco plantas, cerca del Arco del Triunfo, con un centenar de habitaciones, baños con grifería de oro, salón de belleza, 64 pares de zapatos. Nada nuevo bajo el sol. La inspección de la judicatura parisina empleó nueve días de trabajo. Parecería demagógico señalar que el 75% de los guineanos ¡vive? hoy con poco menos de dos dólares diarios.  En fin, en el día que escribo esto la prensa de Barcelona que ha guardado un respetuoso silencio sobre el fondo del armario que hay en Ikunde celebra el nuevo récord de ocupación hotelera en Barcelona en 2016. Vale citar las cifras con entrecomillado: “Los hoteles alojaron a 7,5 millones de clientes y la ciudad recibió 40 millones de turistas. Los hoteles de Barcelona rozaron los 20 millones de pernoctaciones…, el doble que hace doce años”. Suma y sigue.

Ikunde tiene lugar en un espacio que fue objeto de controversia en el ámbito de cultura de la política municipal barcelonesa del anterior consistorio, en manos del extinto partido Convergència i Unió. Ikunde es una apuesta radical y a la vez humilde de las formas de hacer política y entender la ciudad del nuevo equipo municipal, el gobierno en minoría de Barcelona En Comú liderado por la alcaldesa Ada Colau. Marca la diferencia. La historia al servicio del presente. Sin escamotear protagonismos. La exposición se inaugura en junio de 2016, justo un año después del acceso del nuevo equipo municipal en junio de 2015. Pero no hay improvisación. El comisariado ha afianzado su trabajo en una sólida tradición de trabajo de campo e investigación histórica, etnográfica, antropológica. Josep Fornés, el director del museo fusión Museo Etnológico de Barcelona-Museo de Culturas del Mundo en esta nueva etapa, calificó como “sobrecogedora” una exposición que marcaba un punto de inflexión con el buenismo característico de unos museos acostumbrados “a exponer y presentar los objetos etnográficos como obras de arte”.

Hay genealogías interesantes en Ikunde. Las Barcelonas del alcalde franquista Porcioles y de los alcaldes socialistas Serra, Maragall, Clos y Hereu y del alcalde convergente Trias se suceden, consolidan el proyecto de la gran Barcelona. En otros casos, la burguesía comercial barcelonesa trasciende la propia ciudad para establecer filiaciones tan sorprendentes como la de Luis Carrero Blanco, principal accionista de CAIFER (Compañía Agrícola Industrial de Fernando Poo) y el joven ejecutivo Fèlix Millet, de prácticas en Guinea. O saltando atrás en el tiempo, la comunicación marítima entre Barcelona y la isla de Fernando Poo estaba controlada por la “Compañía Transatlántica” creada por el naviero Antonio López, primer marqués de Comillas, en 1881. Y es que Guinea fue una lucrativa colonia extractiva, madera y cacao sobretodo, para la burguesía de Barcelona. Estas élites vinieron a definir y consolidar la colonia guineana durante los años del franquismo. La participación catalana se remontaba al papel ejercido por los misioneros claretianos, con sede de la orden religiosa en Vic, establecidos en la colonia desde 1883. Fue el pilar de la explotación colonial. Mediante una red de escuelas e iglesias, los claretianos desarrollaron una intensa actividad misional, con profusión de publicaciones, que permitió sentar unos valores, una disciplina y, en definitiva, el control de la población. Es impagable la reproducción en gran tamaño de la portada de La Vanguardia de 1976 con “la Moreneta fang”.

Bajo este paraguas colonial y en pleno franquismo, el año 1959 el Ayuntamiento de Barcelona estableció cerca de Bata, la capital de Guinea, Ikunde, Centro de Experimentación y Adaptación Animal. Durante casi una década, Ikunde fue el centro de exportación y abastecimiento de una cultura zoológica, arqueológica, botánica y etnológica dirigida principalmente a Barcelona. La exposición presenta una extraordinaria selección de materiales que da fe de todo ello: animales taxidermizados, inventarios de objetos, cajones de carga y transporte, documentales fílmicos, fotografías de la cacería animal y del “primitivo”, planos de los espacios. La muestra permita conocer así el alcance de un verdadero ejercicio de dominio colonial destinado a la apropiación sistemática del pasado, de la naturaleza, de los bienes suntuarios y de otros recursos locales. Un saqueo ejecutado desde la superioridad del hombre blanco en nombre de la cultura, de la ciencia y del arte, bajo el amparo de la religión y la mediación política franquista.

En Ikunde se cruzan tres nombres fundamentales en la historia zoológica de Barcelona: Antoni Jonch, el director del Zoo entre 1955 i 1985, Jordi Sabater Pi, el conservador de animales d’Ikunde entre 1958 i 1969, i Nfumu Ngi, el gorila albino, nacido en África en 1964, hallado en 1966 y desde entonces ciudadano barcelonés (también español, pues tenía DNI, según se exhibe en esta exposición), bautizado primero Snowflake por les medios de comunicación estadounidenses, españolizado Copito de Nieve y más tarde catalanizado Floquet de Neu, hasta su muerte en 2003. De hecho, la exposición se abre con una colosal reproducción de Copito de Nieve en el centro de una sala flanqueada por una selección de materiales que no tiene precio y que desborda una reflexión de conjunto. Se trata de una muestra de la parafernalia originada alrededor de una figura sobre la cual se organiza el relato de la Barcelona preolímpica. Es la Barcelona de mi infancia: un relato grabado de manera profunda en la memoria colectiva de los barceloneses. Aquí se halla la increíble fotografía del alcalde de Barcelona, Porcioles, de pie, dando la mano, al huérfano gorilita, al blanquito y juguetón monito, sentado en una noble silla de una sala consistorial. Una historia mitológica que pasa del blanco al negro a través de un poético túnel que da paso a la exposición y nos adentra en el continente negro y en la oscura historia barcelonesa en Guinea Ecuatorial. Copito de Nieve es un verdadero caso de estudio en la historia de Barcelona. En Ikunde, el gorila albino no fue sino un caso excepcional en el marco de una política dirigida a la captura sistemática de animales exóticos para aprovisionamiento de diferentes jardines zoológicos españoles. Un negocio de la exportación de animales vivos liderado, bajo presupuestos científicos, por Jonch y Sabater.

Por otra parte, Ikunde tiene sentido como el principio de un nuevo capítulo en la vida de un museo que inició su andadura como Museo Etnológico y Colonial en la Barcelona de 1949. La exposición muestra cómo la actividad etnológica fue secundaria siempre a los intereses comerciales zoológicos. No obstante, las posibilidades que abría la colonia en cuanto a expediciones y adquisiciones permitió la construcción de un discurso científico en el que se apoyaron un interesante conjunto de instituciones de la España franquista de los años 1950: el Museo de África en Madrid, el Museo Etnológico y Colonial en Barcelona, el Instituto de Estudios Africanos, el Instituto Español de Prehistoria de Madrid, el Museo Arqueológico de Barcelona. En este entramado destacan también algunos nombres fundamentales en la historia etnológica de Barcelona: August Panyella, Albert Folch i Eudald Serra. Aquí se halla otro verdadero caso de estudio para el conocimiento de las campañas, los viajes, las expediciones y la política cultural barcelonesa en tiempos difíciles para el conjunto de la población. Es, sin embargo, una historia que arranca antes, tal y como muestra la exposición Ikunde, con la compra de 165 piezas de “arte negro” por parte de la Generalitat de Catalunya en 1936: una colección acumulada sin ninguna pretensión científica por el gobernador español de Guinea, Miguel Núñez de Prado.

En un significativo ejercicio de memoria urbana, la exposición concluye con unas “escenas postcoloniales” que permiten ver el recuerdo de este pasado, un pretérito imperfecto, en la toponimia de la ciudad de Barcelona y de la geografía guineana. Y es que el contexto histórico de las cosas produce esto…dsc_3289dsc_3292dsc_3311dsc_3301dsc_3298dsc_3310

Fin del “Morbid Anatomy Museum”?

En la víspera de la Navidad del pasado 2016, los colegas del Morbid Anatomy Museum anunciaban una noticia trágica: el cese de toda actividad de dicha institución. La razón, tan simple como lamentable: se acabó el dinero, no hay liquidez para pagar el alquiler. Y, por tanto, no se pueden financiar las actividades ordinarias, múltiples, con las que este proyecto se ha comprometido desde sus inicios. Es una tristísima noticia. Aún más cuando esta situación terminal afecta a un espacio de cultura, de gran singularidad. Tan sólo queda ahora un último y complicado salvavidas que, como todo el proyecto desde sus orígenes, se fundamenta en el apoyo económico privado, individual, a través de esta plataforma de microfunding.

Morbid Anatomy Museum muere sin cumplir los tres años de existencia. El proyecto arrancó en 2014, en el barrio Gowanus de Brooklyn, en el 424 de la 3ª Avenida de Nueva York, gracias a la naturaleza incombustible de Joanna Ebenstein y contó con el apoyo financiero de Tracey Hurley Martin, así como con una nómina de donantes privados (entre los que se halla el que subscribe). Fue un esfuerzo insuficiente para una institución peculiar, dedicada a “explorar las intersecciones de la muerte, la belleza y de todo aquello relacionado que caía por las grietas de la cultura”. La fascinación de la fotógrafa y diseñadora Ebenstein por las respuestas ante la muerte y por la cultura material desplegada –máscaras y parafernalia mortuoria, modelos anatómicos, taxidermia, libros y efímera- se topó con la afición y la empresa funeraria de las gemelas Tracey y Tonya Martin. El trabajo de Joanna Ebenstein en este mundo había arrancado previamente y ha obtenido unos resultados impresionantes en la última década en forma de blogs, exposiciones, publicaciones y un museo. No es posible glosar aquí una trayectoria tan fructífera. Recientemente nos hicimos eco de su último libro “The Anatomical Venus” en nuestro blog de Anatomías Urbanas, de factura tan bella y contenido tan singular como su libro “The Morbid Anatomy Anthology”.  Esta capacidad de trabajo se ha puesto de manifiesto, durante los poco más de dos años de existencia del museo, en una ingente cantidad de actividades, en una política activa de rescate y difusión del patrimonio, en la creencia y verdadera ejecución de la transdisciplinariedad, en el apoyo real y financiero al trabajo complementario de artistas y académicos. La agenda del blog Morbid Anatomy da fe de los resultados conseguidos. La prensa se ha hecho eco de todo ese trabajo de manera notable, pero no ha bastado. Resulta paradójico congratularse ante tamaño esfuerzo, felicitar y animar a Joanna y sus colegas, y asistir al cierre de la parada como recompensa final.

En Barcelona somos unos cuantos los que guardamos un grato recuerdo y seguimos colaborando y apoyando a Joanna Ebenstein. Es un grano de arena más, con la ilusión de construir y comprender otras miradas desde una idea activa de la historia.mam-nyc-2016

Exposición: “La medicina de les dones. Ginecologia Històrica a Catalunya” -último mes de visita

dones1

Entramos en el último mes de visita de la exposición: “La medicina de les dones. Ginecologia Històrica a Catalunya”, que quedará cerrada el 5 de enero de 2017. Se puede visitar gratuitamente en la sede del Colegio de Médicos de Barcelona (CoMB), en horario laboral, de lunes a sábado.

No os perdáis la posibilidad de ver en directo una silla de partos: una reflexión que va más allá de la transformación espacial de las personas que participan.

Una última oportunidad para contemplar esculturas en yeso policromado y en cera surgidas de los talleres escultóricos de la Facultat de Medicina de la Universidad de Barcelona del siglo XIX.

Un espectacular cuadro de J. Sala permite asistir a una intervención quirúrgica en una de las primeras salas de operaciones de la Barcelona de finales del siglo XIX.

También extraordinaria es la riqueza material de la ginecología y de la obstetricia como especialidades médicas en su proceso de formación en la Cataluña contemporánea.

Sin descuidar tampoco los espacios profesionales en la geografía de la ciudad de Barcelona.

dones3

Una especialidad en manos de mujeres a principios del siglo XXI: ya son más de la mitad de la profesión. Un techo de vidrio no ha permitido, sin embargo, que lideren todos los ámbitos institucionales laborales.

Una exposición del Museu d’Història de la Medicina de Catalunya para el CoMB.

dones2

Fins al 5 de gener a la seu del CoMB:

Passeig de la Bonanova, 47
08017 Barcelona
Com arribar

Entradas relacionadas:

Cicle de conferències al MUHBA: BCN. La ciutat dels prodigis científics (1888-1929)

Una idea en la que els nostres companys i leaders de projecte José Pardo-Tomás i Alfons Zarzoso van tenir un rol determinant, a partir del fantàstic titol: La ciutat dels prodigis científics, ha començat a donar els seus fruits com ja es va comentar en aquest blog amb la publicació Barcelona: An Urban History of Science and Technology (Routledge, 2016).

Ara es proposa apropar aquestes fascinants històries de ciència urbana a la ciutadania amb un cicle conferencies al Museu d’Història de la Ciutat de Barcelona.

screenshot-2016-11-13-10-59-43

Aquí podeu descarregar el programa complet:

screenshot-2016-11-13-11-16-56Díptic: La ciutat dels prodigis científics (1888-1929)

Marqueu a les agendes: 24 de novembre i 15 de desembre! Sessions especialment recomenades  per la “interessada” autora del post! ;D

screenshot-2016-11-13-11-01-06screenshot-2016-11-13-11-01-21

Seguiran ressenyes… en breu!

Herbier 2.0

No es una novedad pero lo acabo de descubrir y me parece un proyecto fantástico por su capacidad de transmitir de una manera fresca, inmediata, cotidiana, preciosa… patrimonio científico, historia, ciencia, arte, memoria, vida…

Screenshot 2016-08-12 19.06.28

Vídeo de presentación

Herbier 2.0. Una serie documental en 40 crónicas

Herbier 2.0 se desarrolla en 4 años, Precisamente en 40 crónicas film-foto (realizadas por Carlos Muñoz) y film-vídeo (realizados por Anne France Sion y Vincent Gaullier). Pequeñas historias humanas que son al mismo tiempo ventanas abiertas a las colecciones botánica que normalmente están cerradas al público. (Más en: À propos).

Screenshot 2016-08-12 19.07.08

Mapa del web.

Imágenes para ver-nos: prácticas científicas y la construcción de lo racial en México

Nicolás León está de pie, total y pulcramente vestido frente a una mujer sentada sobre un banco de madera, completamente desnuda y a merced del compás de Broca, meticulosamente utilizado por el médico que devino reconocido antropólogo físico y etnólogo:

NicolásLeónmidiendounaMujer2

Autor desconocido. Nicolás León tomando medidas antropométricas, siglo XIX. Archivo Biblioteca UDLA. Colección Producciones Santa Lucía A.C.

Esta fotografía forma parte de la exposición Imágenes para ver-te. Una exhibición del racismo en México que se presenta desde mayo hasta septiembre de 2016 en el Museo de la Ciudad de México bajo la curaduría del biólogo-antropólogo César Carrillo Trueba, quien es también el editor de la Revista Ciencias de la UNAM. Puede verse la información que subió la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México aquí: http://www.cultura.df.gob.mx/index.php/sala-de-prensa/boletines/8197-330-16

En una visita hecha a esta muestra, seleccioné una serie de representaciones, del siglo XIX, que dan cuenta del engarce biopolítico entre la medicina, la antropología, el derecho y sus prácticas para generar simultáneamente una configuración de lo nacional y de lo racial en México.

Nicolás León (1859-1929) fue un médico que se dedicó a la historia, la antropología física y la arqueología, ejerció como director del Museo Nacional de Arqueología e Historia y fue también presidente de la Academia Nacional de Medicina, entre sus múltiples escritos me interesa destacar: Apuntes para la historia médica de Michoacán (1886), Bibliografía Botánica Mexicana (1895), Técnica osteométrica (1914) y Memoria acerca de la capacidad craneana en algunas tribus de la República Mexicana, ponencia que hizo para el XX Congreso de Americanistas en Río de Janeiro.

En la fotografía tenemos tres actores y una interpelación: el fotógrafo muestra el quehacer del antropólogo pero también invade la privacidad de la mujer bajo estudio. Esta doble exterioridad pone de manifiesto el dispositivo del saber, que regula las posiciones a ocupar, el sujeto que mide y que echa mano de instrumentos para decir si lo que evalúa es normal o está fuera del canon, del estándar; la mujer que en ese gesto deviene objeto, y el fotógrafo sin nombre que da cuenta de la práctica antropométrica, captura ese preciso momento.

La exposición está dividida en 6 salas: La humanidad negada, el rostro, el cuerpo, el color, el orden y cierra con la sección: el otro, yo, nosotros.

 HipólitoSalazarAlegoríaRazaAmericana18662

Hipólito Salazar, Alegorías de los 4 continentes, 1866, Acervo INBA/MUNAL.

En esta otra imagen, uno de los litografistas más reconocidos en el México decimonónico, Hipólito Salazar –de quien no tenemos fechas de nacimiento y muerte pero que para 1840 ya tenía su imprenta– seguramente extrajo y reprodujo de otro libro una serie de representaciones de la raza americana para constituir su Alegoría de los Cuatro Continentes. De esta manera es visible la relación que entre geografía y raza se estableció durante ese periodo. Así como la importancia del cráneo, ubicado en el centro de la litografía para instaurar la pertenencia geográfico-racial. Los trabajos de Salazar fueron ampliamente conocidos por sus contemporáneos ya que colaboraba de manera sistemática con el Boletín de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística.

LumholtzPesandoMujerRarámuri

Carl Lumholtz. Pesando a una mujer rarámuri, siglo XIX. Acervo American Museum of Natural History, NY/CDI. Colección Producciones Santa Lucía

En la tercera imagen que he seleccionado, el antropólogo noruego afincado en Estados Unidos, contemporáneo de Nicolás León, Carl Lumholtz (1851-1922), registra con su cámara el momento en que hace pesar a una mujer rarámuri. Ella se cuelga del gancho de la báscula y posiblemente en ese gesto deja al descubierto sus senos. Dos “ayudantes” cargan la vara en la que se colocó la balanza.

Lumholtz recorrió el noroeste de México, junto con el botánico sueco Carl Vilhelm Hartman. Publicó en 1902, Unknown Mexico : a record of five years exploration among the tribes of the western Sierra Madre, in the Tierra Caliente of Tepic and Jalisco, and among the Tarascos of Michoacan, obra en dos tomos con más de mil páginas que se tradujo al español rápidamente, sólo dos años más tarde, en 1904, y cuya traducción estuvo auspiciada por Porfirio Díaz. Entre 1890 y 1910, Lumholtz realizó 6 expediciones las cuales estuvieron patrocinadas por el Museo de Historia Natural de Nueva York, entre otras variadas fuentes de financiamiento.

Esta fotografía exhibe las prácticas antropométricas llevadas a cabo por Lumholtz, en este caso en particular entre los raramuris o tarahumaras, la imagen es elocuente respecto a la ayuda casi nunca reconocida de los locales y nuevamente pone de manifiesto la objetuación que de estas poblaciones se hacía.

Por último, presento la imagen de los cráneos y fotografías que cubren toda una pared. Estos “objetos” corresponden a sujetos que estuvieron encarcelados muy seguramente fueron recopilados, coleccionados y examinados por los médicos Francisco Martínez Baca y Manuel Vergara a fines del siglo XIX en la penitenciaría de Puebla. Martínez Baca y Vergara publicaron en 1892: Estudios de Antropología criminal. Memoria que por disposición del Superior Gobierno del Estado de Puebla presentan, para concurrir a la Exposición Internacional de Chicago, los Doctores Francisco Martínes Baca, médico militar del Ejército mexicano, catedrático de Patología Externa en la Escuela de medicina y de farmacia del Estado, profesor de Lecciones de la Escuela Normal para Profesoras, Médico de la Penitenciaría y Jefe del Departamento de Antropología de la misma, y Manuel Vergara, Auxiliar del mismo Departamento, Puebla: Imprenta litográfica de Benjamín Lara. Estos médicos habían hecho suyas las ideas de Lombroso y de Bertillon, generando así un patrón entre fisionomía y criminalidad. Los indígenas fueron vistos como peligrosos y la tarea del Estado era evitar la degeneración, buscando volverlos mestizos, aplicar medidas para su incorporación al “progreso nacional”. Para una discusión actual sobre la noción de indigeneidad puede verse:http://computo.ceiich.unam.mx/webceiich/docs/revis/interV4-N09.pdf

CráneosyfotospenitenciaríaPuebla

Cráneos y fotografías de personas presas en México, siglo XIX

La ciencia médica y antropológica han tenido poder, el poder de clasificar, jerarquizar, normar, medir, determinar, a partir del cuerpo y los rasgos físicos, la pertenencia a una raza, población, y en última instancia a una nación y la pertinencia o no de ser incluidos dentro del ejercicio ciudadano.

Si la exposición se llama Imágenes para ver-te, y ya que hacemos historia de la ciencia, de las colecciones anatómicas, de las prácticas médico-antropológicas podemos cuestionarnos: ¿qué tienen que decirnos estas imágenes? ¿en qué posición de la fotografía nos sentimos representados? ¿cuál es nuestro grado de externalidad a estos procesos? O cómo diría Walter Benjamin, ¿ocupamos el lugar del aparato fotográfico?

 

El jardín de cristal de los Blaschka

Si Ovidio viajara a Harvard haría una versión moderna de su libro X de las Metamorfosis. En primer lugar, Pigmalión sería descrito como un escultor científico especializado en arte vidriero. Además, su creación ya no sería la perfecta estatua femenina tallada en marfil pero de cuerpo flexible y tibio. En cambio, esta vez se trataría de todo un jardín singular cuyas plantas y flores, frutos e insectos tallados en cristal, y a menudo reforzados con alambre, dejarían asombrado al más despistado espectador.

Imagen 1

Entrada al Museo de Ciencias de Harvard

Por suerte este jardín de cristal no es un mito literario. Existe y se conserva en el Museo de Ciencias de Harvard. Sin duda alguna, la imagen antigua de Pigmalión nos sirve aquí para hacer referencia a los naturalistas y maestros vidrieros Blaschka, padre e hijo, quienes fueron los creadores de una espléndida colección de plantas cristalinas. Aproximadamente se trata de unos 850 modelos de tamaño natural que representan a unas 780 especies y variedades de plantas de 164 familias, con más de 4,300 modelos detallados de flores agrandadas y con secciones anatómicas de varias partes florales y vegetativas de las plantas.

Imagen 4

Un par de ejemplares de cristal

Además, tanto el padre, Leopold Blaschka, como su hijo, Rudolf Blaschka, crearon tres series especiales de objetos de cristal: un grupo grande y seleccionado de las plantas inferiores o criptogramas, que ilustra los complejos ciclos biológicos de hongos, briófitos y helechos; otro grupo de unos 64 modelos, mostrando las enfermedades fúngicas de frutos del Rosaceae (manzana, pera, etc.); y quizás lo más sorprendente de todo, varias muestras de plantas e insectos formados en vidrio que representan los diferentes procesos de polinización.

Imagen 5

Un ejemplo para explicar la polinización

Cada uno de los modelos de este jardín cristalino de los Blaschka fue creado entre los años de 1886 y 1936 en su taller ubicado en Hosterwitz, cerca de Dresde, Alemania. Las piezas vidriadas de cada modelo fueron confeccionadas después de que el fuego las hubiese ablandado. Para lograr el colorido de los modelos, se utilizó vidrio de color, pero también se colocó una capa fina de esmalte hecho de vidrio molido o de óxido de metal que se calentaba hasta que se fundía con el modelo. Lo anterior sin olvidar que también existen modelos que fueron hechos con vidrio soplado.

Imagen 3

Mesa original del taller de los Blaschkas

Todos los modelos de cristal fueron creados por los Blaschka gracias, por una parte, a la solicitud del profesor George Lincoln Goodale, fundador del Museo Botánico de Harvard. Este último quería contar con un jardín imperecedero y verosímil que tuviera una función didáctica. Hasta entonces sólo operaba con herbarios y con modelos hechos en cera o en papel maché. Pero cuando el Dr. Goodale conoció el trabajo en cristal de los Blaschka, reproduciendo invertebrados marinos para el Museo de zoología comparada de Harvard, comprendió que se trataba de un material que serviría más adecuadamente para que sus alumnos hicieran sus investigaciones o, incluso, para que el público en general conociera de cerca diversas plantas de difícil acceso.

Así que el Dr. Goodale realizó un viaje al taller de los Blaschka y quedó convencido de su apuesta cuando vio unas orquídeas en vidrio que éstos habían hecho algunos años antes. De hecho, Leopold Blaschka había creado un buen número de plantas para un museo en Bélgica que desaparecieron cuando dicha colección sufrió un incendio.

Una primera muestra con modelos de plantas y flores llegó a Boston aunque con muchas piezas dañadas. Pero aun así, algunos modelos fueron observados por la señora Elizabeth C. Ware y su hija, Mary Lee Ware, quienes quedaron maravilladas. Tanto así que se encargarían de financiar la colección a lo largo del proyecto. En las primeras etapas de éste, se hizo necesario instaurar una selección de las plantas que debían ser replicadas en vidrio. Por ello se pensó en representar el mayor número de órdenes, géneros y especies. Con este fin se eligieron plantas particulares, y la lista se envió a los Blaschkas, quienes lo utilizaron para planificar el orden de su producción.

Algunas de las plantas en la lista fueron enviadas, desde Estados Unidos a Alemania, para ser cultivadas en el jardín natural de los Blaschkas y ser utilizadas como referencias básicas para su trabajo. Muchas de las plantas exóticas -en particular, las especies tropicales- pudieron ser consultadas en el jardín real e invernaderos del castillo en las cercanías de Pillnitz.

Pero con el paso del tiempo se hizo necesario para los Blaschkas examinar en directo ciertas plantas tropicales. Así, en 1892 Rudolf Blaschka viajó a Jamaica y también visitó varias zonas de los Estados Unidos, donde estudió las plantas endémicas de estas regiones, hizo dibujos y notas de color, además de recoger y conservar muestras para llevarlas a su taller en Alemania como futuras referencias. La segunda excursión de Rudolf a América, durante 1895, se vio interrumpida debido a la muerte de Leopold, su padre.

A partir de entonces el joven Blaschka continuó en solitario, pero siempre contando con el auspicio de Mary Lee Ware, quien dio continuidad a este proyecto monumental hasta 1936. Un año en que Rudolf, debido a su vejez, tuvo que dejar sus actividades como botánico y vidriero. La estirpe de vidrieros botánicos terminó, no así su perene colección de plantas y de flores cristalinas que sirven hoy como el mejor monumento y memoria de los Blaschka.

Imagen 2

La colección del jardín de vidrio

El Diluvio

En la ciudad, los espacios, sean edificios o calles, adquieren significados en función de lo que hacen las personas. En esa relación se produce la vida urbana. No es difícil que los campos semánticos de un período determinado se pierdan, así como se transforman aquellos espacios y sus significantes. En buena medida es la literatura, y también el periodismo, la que permite la transmisión de recuerdos, la que facilita el acceso a determinados códigos urbanos. Esta reflexión viene a colación de lo que fue la fachada del diario El Diluvio, ubicado en su última y fecunda etapa en la calle del Consell de Cent, 345, de Barcelona.

La imagen que nos sirve de comentario procede del libro que acaba de publicar ediciones Carena, gracias al buen oficio del periodista Gil Toll: El Diluvio. Memorias de un diario republicano y federalista de Barcelona (1858-1939). Tan sólo hace tres años este periodista de TV3 ya hizo otra gran contribución a la recuperación de la memoria del llamado “periodismo libre” con la publicación del libro: Heraldo de Madrid, tinta catalana para la Segunda República española (Renacimiento, 2013). En el escenario abierto por el nuevo milenio puede resultar paradójico comprobar lo que han supuesto las tecnologías digitales. Por una parte, en efecto, nos permiten disponer de medios de comunicación digitales, minoritarios, con una perspectiva crítica, sin dependencia económica de intereses espurios y con una relación intensa con una ciudadanía activa, participativa y comprometida. Por otra parte, se ha producido un contraste con la información digital a partir de la cual se reconstruye el pasado. Podría parecer que La Vanguardia o el ABC fueron los dos únicos diarios que existían en Barcelona o en Madrid entre finales del siglo XIX y el siglo XX. Los repositorios digitales de prensa histórica institucionales, tanto de Madrid como de Barcelona, a pesar de los esfuerzos realizados, no han cubierto la necesidad, aún mayor para el joven historiador actual que trabaja online, de digitalizar series enteras de las cabeceras que competían con la prensa de la burguesía. El Diluvio, así como tantos otros diarios, han quedado ocultos. La sombra de la hegemonía burguesa se extiende así hacia el pasado, sin cejar en la creación de una versión del presente. (Sirva de ejemplo este artículo de el Heraldo de Madrid.

El libro editado por Gil Toll permite ver los mundos del periodismo de aquella Barcelona: los redactores, los temas calientes, la lucha contra la injusticia, la censura, la fuerza del mundo urbano y del municipalismo, la alegría de la República, la conflictiva vida social y política ciudadana y la tristeza de la guerra. La ruta para la reconstrucción del inconsciente urbano del pasado que facilita El Diluvio de los años 1920 y 1930 está compuesta por las plumas afiladas y plurales de reporteros como Jaume Claramunt, Frederic Pujulà, Àngel Samblancat o Regina Lamo, y de reporteros gráficos como Brangulí. Es el periodista incisivo y comprometido de aquella época que cuenta con ejemplos tan genuinos como diversos entre los que cabe recordar a Manuel Fontdevila, Manuel Chaves Nogales, César González Ruano, Julio Camba, Francisco Madrid, Just Cabot o Domènec de Bellmunt. Para el caso de la prensa catalana se debe reconocer la enorme contribución realizada en los últimos años por la editorial A Contravent, tanto en la recuperación de textos originales como en la producción de estudios rigurosos.

Volvamos a la imagen, a la fachada de El Diluvio. La entrada de las tropas franquistas supone el cierre del diario, la salida hacia el exilio de buena parte del equipo directivo y de redacción y la muerte del propietario Manuel de Lasarte en la carcel Modelo. No tenemos certeza de la fecha exacta de cuando se produjo la transformación del edificio que ocupaba El Diluvio, pero la comparación entre fotografías nos permite advertir el fenómeno de la especulación, característico del desarrollismo franquista en l’Eixample, con esa ampliación de pisos añadidos en altura. Es un caso más que no agota la compleja transformación urbana de Barcelona operada bajo la alcaldía de Porcioles.

Bajo la acusación de marxista, entre otras barbaridades, el edificio de El Diluvio y su contenido fueron incautados y controlados de inmediato por la Falange, que lo integraría en su extensa red de negocios y cadenas de fidelidades. La familia del empresario y dueño de El Diluvio, encabezada por su mujer Àngels Busquets, lucharon en los tribunales franquistas durante años para recuperar sus propiedades. El redactor del antiguo Heraldo de Madrid, Carlos Sampelayo, escribió un artículo demoledor –Los delitos “legales” de la Dictadura– sobre éste y otros tantos casos semejantes en la publicación Tiempo de Historia (1 de diciembre de 1978). Podría parecer una historia conocida pero la realidad, a pesar de poder imaginar el caso, resulta insuperable. Veamos el asunto a través de la biografía de un objeto: la rotativa de El Diluvio. La prensa del movimiento se fundamentó en una ley de julio de 1940 que ordenó el traspaso inmediato a la Delegación Nacional de Prensa y Propaganda de la Falange de todo lo habido en los talleres de la prensa contraria al Movimiento Nacional.  Aquella rotativa del Consell de Cent, 345, acostumbrada a imprimir en papel republicano del tintero crítico y democrático, había de ir a parar a Alcalá de Henares, a una de las prisiones donde el franquismo reprimía sin límite. La rotativa se puso a disposición de la nueva sede del diario Redención, que desde el primero de abril de 1939 había impulsado la Asociación Católica Nacional de Propagandistas. Formaba parte del imperio editorial, propagandístico y periodístico, de tan alargada sombra, de la Editorial Católica. Redención no fue un periódico más. Dirigido por José María Sánchez de Muniain, a la sazón vocal de propaganda del Patronato de Redención de Penas, y supervisado por el Director General de Prisiones, de nombre sintomático, el general Máximo Cuervo, Redención fue el supuesto órgano de expresión de periodistas, artistas y literatos, de los “agradecidos presos republicanos a la magnanimidad del Caudillo”. En realidad fue otro elemento más de la estrategia represora franquista de eliminación de toda oposición política, basado en la delación y el arrepentimiento público como vías para la redención del preso y salvación de su vida, pero no para evitar el castigo y la pena. Sobre este asunto resultan enriquecedoras las páginas escritas per Eutimio Martín sobre el oficio de poeta de Miguel Hernández (Aguilar, 2010).

El edificio de El Diluvio también se reinventó poco después del fin de la guerra. No sabemos cómo pasó de la Falange a otras manos, pero tenemos certeza de la ubicación de las Galerías Pallarés desde el mismo año de 1940. La investigación de Cristina Zabala ha arrojado luz sobre la temprana contribución de Barcelona a la construcción del imaginario cultural franquista. Su excelente publicación sobre las galerías de arte barcelonesas de los años 1940 pone de manifiesto las bases en las que se impulsó el mercado del arte, donde prosperaron individuos poderosos como los hermanos Julio y Álvaro Muñoz Ramonet. De la mayor parte de las galerías de arte que tomaron como eje el paseo de Gracia en la década de 1940 se desconoce el nombre del propietario y del director artístico. Es también el caso de la Galería Pallarés, en funcionamiento hasta finales de los años 1950. Resulta sorprendente, en un contexto de pobreza y de funesta autarquía, el gran número de galerías, sin comparación posible con Madrid o Valencia, y los varios centenares de exposiciones inauguradas. En las noticias de la prensa de estos años, en ABC y La Vanguardia, se puede observar la instauración de una nueva escenografía del poder franquista en la ciudad, completamente militarizado. Baste como ejemplo este artículo del ABC de 1944. El arte parecería haber contribuido a crear un nuevo relato de hegemonía cultural y, en parte, también desde aquel emblemático lugar que fue la sede de El Diluvio.

El manicomio de Reus o el patrimonio de la resistencia

Se acaba de celebrar (19-20/abril/2016) el Simposio Historia y Etnografía Hospitalaria, que forma parte de los V Abrils de l’Hospital que organizan el MARC (JM Comelles y J Barceló) y Magna Ars-UB (A Conejo): marc.urv.cat. El encuentro entre profesionales de la historia y de la antropología, unidos por un interés académico por los establecimientos hospitalarios, ya se ha convertido en una sólida propuesta para ricos diálogos y perspectivas de investigación.

La segunda jornada tuvo lugar en el Institut Pere Mata de Reus. Se trata de un lugar especial. Es el fruto de la acción de una sociedad opulenta, benefactora y burguesa al problema de la enfermedad mental. El primer impulso lo da el médico Emili Briansó Planas mediante la creación de una sociedad reusense (1896) con el fin de crear un manicomio privado. En el proyecto, los médicos alienistas Rodríguez Méndez y Galcerán Granés participan en la localización geográfica y el asesoramiento arquitectónico de un proyecto que firma Lluís Domènech i Muntaner en 1897. Se inaugura hacia 1900 y en 1910 los propietarios acuerdan el nuevo nombre –Institut Pere Mata- en recuerdo y homenaje al psiquiatra de Reus. El complejo es una verdadera ciudad de locos, con 18 edificios, separados por jardines, cerrados por un poderoso muro, divididos por sexo, condición social y usos médicos según las clasificaciones mentales vigentes. La concepción higienista de libre circulación de aire y luz y de separación pabellonar para evitar el progreso de posibles infecciones recorre todo el proyecto.

Este lugar sigue siendo un centro para la asistencia de enfermos mentales. Ha experimentado algunas ampliaciones y modificaciones, pero esta situación ha resultado determinante para que todo el conjunto patrimonial siga en pie. La jornada que mencionamos tuvo lugar, de manera concreta, en el llamado pabellón de distinguidos. Se trata de un espacio único. A diferencia de los demás pabellones, este no sólo conserva la arquitectura sino también toda la decoración y el mobiliario original, pensado para pacientes y familiares de la burguesía pudiente: habitaciones con alcoba, salas de sociabilidad como el salón de billar o el comedor. Toda la riqueza modernista de los artesanos especializados en las cerámicas, mosaicos, pinturas, estucados, vidrieras, marquetería, ebanistería, etc.

Los usos del hospital durante la guerra de 1936, como hospital de sangre y hospital militar, y hasta su desalojo en enero de 1939 y nuevo uso como psiquiátrico desde mayo de 1939 ha sido descrito por Carles Hervàs (La xarxa hospitalària a Catalunya durant la Guerra Civil, Manresa 2014). Parece que los mandos militares y dirección sanitaria republicana se alojaron, de manera cuidadosa, en ese pabellón de distinguidos.  Este lugar perdió su función asistencial cuando en los años 1960 fue contratado el médico Francesc Tosquelles. Este reusense fue discípulo de Emili Mira, miembro del POUM, exiliado en 1939 en Francia, en Saint-Alban, donde reconstruye su vida profesional y donde aplica los conceptos revolucionarios de Lacan (“hablar cura”). A partir de 1967, el pabellón se convierte en lugar de trabajo del nuevo equipo profesional y espacio de “déconnage” (“desbarrar” en catalán) o escucha del paciente (recordad aquel gran proyecto en el MACBA: http://www.macba.cat/es/expo-tosquelles).

En esta jornada de trabajo, los organizadores nos pidieron hablar sobre patrimonio hospitalario en ese marco sensacional. Las conclusiones deberían llegar a nuestros gestores culturales y a los decanatos de las ciencias de la salud: reconocimiento de los espacios de ciencia, desarrollo de una cultura médica, sensibilidad respecto a la propia cultura material generada, fomento de un turismo cultural de calidad, contribución a una ciudadanía activa y participativa y diálogo con el pasado para entender y reformular el presente.