La anatomía de la medicina en Padua: el MUSME

La medicina, dijo Sigerist, es una de las cosas más estrechamente vinculadas con el conjunto de la cultura, puesto que toda transformación en las concepciones médicas está condicionada por transformaciones en las ideas de la época [107, 42]. George Canguilhem, “Las implicaciones de una teoría”, Lo normal y lo patológico, Buenos Aires: Siglo XXI Editores, 1971, p. 73.

Las dolencias del cuerpo, que muchas veces reflejan las dolencias del alma, han sido siempre pensadas –no de la misma manera ni con los mismos contenidos– en culturas y tiempos distintos; pero el bienestar del cuerpo mucho ha tenido que ver con la estabilidad del cuerpo social. Tal como lo señalaron Kant en el siglo XVIII y Canguilhem y Foucault en el XX, la medicina es una ciencia con poder y de poder. En esa línea podemos afirmar que la medicina es también una ciencia política.

Y para hablar de la historia de esta ciencia vital en más de un sentido, ciencia que se configura en el borde entre el vivir y el morir, se creó, hace apenas tres años, en enero del 2015, el Museo de Historia de la Medicina (MUSME) en la hermosa ciudad de Padua, en Italia –lugar al que me ligan amistades por mi estancia ahí como estudiante de maestría durante un año.

Ahí, en lo que fue el primer hospital ‘moderno’ paduano encontramos esta asombrosa colección. Es en Padua donde se conserva en la universidad, dentro del palacio del Bo, uno de los teatros anatómicos más famosos, elaborado en el siglo XVI (sobre este puede leerse y ver: http://www.unipd.it/esterni/visiteweb/english/pagine/teatro.htm), contemporáneo de un personaje que transformaría la anatomía con la publicación de su obra De humanis corporis fabrica: Andrea Vesalio (1514-1564).

¿Acaso hay espacio más fascinante que el cuerpo humano? ¿De qué está hecho, cómo se organiza? ¿qué y cómo se enferma? ¿qué lo puede curar? ¿cuáles son los remedios, los procesos que lo alivian? ¿cómo todo eso se ha pensado a lo largo del tiempo, en la medicina occidental? A estas y otras preguntas se intenta responder a lo largo de las 6 salas que constituyen el MUSME.IMG_6357

Video que abre el museo de y con Sibila de Cetto, fundadora del hospital de San Francisco Grande (s. XV). La pantalla es del tamaño de una persona.

Como mencioné, el museo está emplazado en lo que fue el primer hospital ‘moderno’ de Padua, fundado en 1414 por una mujer –siempre una mujer de por medio y en este caso sí se le da todo el crédito– Sibilia de Cetto, esposa de Baldo Bonafari –nobles patavinos del siglo XV. Sibila fue quien lo mandó construir e implementar y fue denominado de San Francisco Grande, ya que se encuentra a un costado de la iglesia de San Francisco de Asís y ella y su marido eran devotos franciscanos. Se indica que se diferenciaba de los otros espacios hospitalarios de la época por su ubicación –en pleno centro urbano–, su estructura y su organización, pasando de hospicio a hospital porque además de recibir a enfermos indigentes daba asistencia sanitaria de manera amplia y general.

El edificio en sí mismo es muy bello, y continúa con la tradición de las fachadas con arcadas que circunda todo el centro de la ciudad. El antiguo hospital, hoy museo, se encuentra a escasas cuatro cuadras del palacio del Bo y del palacio comunal (sede del ayuntamiento).

La colección conformada para instituir el museo es asombrosa en varios sentidos porque, retomando la riqueza y fuerte tradición de la escuela médica patavina que era conocida y reconocida en toda Europa en los siglos XV y XVI, presenta –en las primeras salas– de manera interactiva los libros más famosos producidos en plena región del Véneto y que revolucionaron la anatomía y por ende la medicina europea.

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Giovanni Battista Da Monte (1498-1551). In primi lib. Canonis Auicennae primam fen, profundissima commentaria (Comentario sobre la primera parte del Canon de la medicina de Avicena), Venecia, 1558. Fondo Austoni.

Se ha hecho un esfuerzo y gracias a que los han digitalizado, tenemos ahora la posibilidad de hojearlos y ojearlos, ver algunas anotaciones, y mirar, con mayor detenimiento, cómo estaban conformados, los ricos elementos iconográficos y de cuidado estético de las ediciones:

 

Ejemplos de 2 de los 17 libros digitalizados que podemos revisar una y otra vez, sin guantes ni cubreboca. Uno de Gabriel Falopio y el otro de Juan Valverde

El cuerpo, sus padecimientos, patologías, sintomatologías, los remedios para curarlo o paliar el sufrimiento, y las disciplinas que se han abocado a ello: la anatomía, la fisiología, la farmacia, la medicina y sus especialidades correspondientes a sentidos o sistemas, son los sujetos de este museo.

Y uno de los rasgos que lo caracteriza es la remarcable interactividad que presenta, tanto por los personajes históricos que en videos de cuerpo entero introducen a la sala o explican algo del contexto general en que se desarrollaron visiones, instrumentos, prácticas –la propia Sibila, Galileo Galilei, Andrea Vesalio, Giovanni Battista Da Monte (amigo de Vesalio y médico también que conocía a profundidad las obras árabes de medicina), Santorio Santorio (médico afincado en la República de Venecia, estudioso del metabolismo y que diseñó instrumentos para dar cuenta de él, cuyo cráneo se expone en una sala más adelante porque lo donó para ser estudiado), Prospero Alpini (botánico y médico, director del Jardín Botánico de Padua a inicios del siglo XVII) y Giovanni Battista Morgagni (reconocidísimo anatomista y patólogo del siglo XVIII); como por la serie de aparatos médicos que se encuentran a lo largo del trayecto y los visitantes podemos usar para experimentar, tomarnos la presión, escuchar y medir el latido cardiaco, etcétera.

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En los paneles se articulan muy bien, a través de las líneas del tiempo ya típicas en las exposiciones, lo que acontece en la ciudad de Padua y en el mundo occidental con los hitos en la historia de la medicina. Así podemos enterarnos que la legendaria universidad de Padua, acogió el trabajo de Andrea Vesalio y las protestas y curiosidad que despertaron sus prácticas profanas –de abrir los cuerpos y contradecir la autoridad galénica–, cuya resultado fue la obra De humanis… (1543), es simultáneo a la publicación de Revolutionibus orbitum coelestium de Copérnico (1543) y al inicio del Concilio de Trento (1545-1563).

 

El museo intenta dar cuenta de una historia de la medicina rica y compleja al exponer también especialidades o momentos de la misma que ahora ya no forman parte de este campo del saber. Que de alguna manera quedaron en el olvido o fueron tajantemente rechazados, como ejemplo está la frenología. Así se muestran modelos craneológicos utilizados en el siglo XIX para enseñar a escudriñar y ubicar protuberancias y modificaciones que dieran cuenta de la personalidad y rasgos físicos y morales del paciente: “muéstrame tu cráneo y te diré quién eres”.

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Modelo frenológico

No podía faltar la mención a la farmacéutica, sus orígenes botánicos y la importancia del orto botanico de Padua (primer jardín botánico universitario del mundo) y los especímenes que, trasladados de todos los rincones del planeta, llegaron ahí y fueron meticulosamente clasificados.

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Herbario del jardín botánico

Cierra el itinerario expositivo del museo con un cuerpo enorme de 8 metros sobre el que se proyectan algunos dibujos del libro de Vesalio y que nos habla desde su aparente inmovilidad monumental. Nos muestra y demuestra muy gestualmente lo fascinante que es aproximarse al cuerpo, estudiarlo, hurgar en él, traspasar la piel, ir a las entrañas y hacerlo artísticamente como lo logró Vesalio en colaboración con un dibujante de la escuela de Tiziano.

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Y lo circundan en alto una serie de salas dedicadas a los sistemas orgánicos (cerebro, ojos, oídos, corazón, pulmones, aparato digestivo, aparato locomotriz, ginecología y obstetricia) etcétera). Esta es la parte quizá menos interesante y sobre la que se ha trabajado menos, se presenta de manera más esquemática en vitrinas instrumentos y objetos, con algunos carteles explicativos.

De las cosas más sugerentes y creativas porque apuestan por mostrar la relación entre la medicina, la corporalidad y el arte la constituye una pantalla interactiva donde se despliegan una serie de cuadros famosos en la historia del arte occidental que incorporan, literalmente, una reflexión sobre la fisiología y cómo aparecía mediante objetos, cuerpos, cráneos, sustancias.

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Me parece que el museo cumple con sus objetivos de divulgación y de aprender haciendo, sin embargo hay algunas cuestiones que me gustaría dejar anotadas para la reflexión: ¿dónde quedan las miradas otras que sobre el sanar, curar, remediar, se tienen, y que dialogaron y se confrontaron con esa llamada medicina occidental? ¿Cómo dar cuenta de manera crítica, de la medicina que se lleva a cabo actualmente? En última instancia, ¿para qué nos sirve la historia de la medicina, sino para invitarnos a pensar y repensar a los cuerpos de otras maneras, desde otras perspectivas? ¿qué corporalidades ha configurado la medicina como ciencia del hacer? ¿qué patologías? ¿cómo podemos tener una buena vida y también una buena muerte? En este momento, de privatización de la salud a nivel mundial y donde sólo unos cuántos privilegiados en el mundo tienen acceso a ella,¿qué políticas atraviesan lo sanitario? ¿cómo podemos hacer una medicina otra, que sea más incluyente y solidaria? Y cómo podemos reconocer que sí, una es todas las capas de su cuerpo!

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Aquí la página web del museo: http://www.musme.it/