Forensic Architecture

Forensis, en la antigua Roma, era el oficial encargado de pregonar los comunicados de interés público, pregón que -naturalmente- tenía lugar en el foro. Lo forense, pues, tiene en un principio una relación directa con el foro, el lugar por antonomasia para el debate público acerca de la política, es decir, del poder y de los modos de ejercerlo. Porque, en su acepción física o metafórica, el foro es también el espacio para la crítica al poder y sus abusos. Lo forense, en ese sentido, es algo que conviene preservar contra todo intento silenciarlo. O de limitarlo al morbo de las salas de disección y los depósitos de cadáveres judiciales o policiales. Algo que ocurre con demasiada frecuencia en las pantallas que conviven diariamente con nosotros. Algunos creen que el “giro forense” -denominación que esconde una cierta ironía- se refiere al éxito de series televisivas como los diversos CSI y Bones, imitadas hasta la saciedad por todas las demás. Por fortuna, no es así realmente, aunque lo parezca

Ciertamente, la evolución del significado del término forense y sus derivados ha ido por caminos reduccionistas insospechados para los antiguos romanos. Una reducción semántica que ha afectado no solo a las lenguas latinas, sino también a las que -como el inglés- se apoyaron históricamente en el latín para su enriquecimiento léxico y conceptual.

Esta disquisición etimológica viene a cuento a propósito de la sorprendente y muy interesante exposición « Forensic Architecture » que desde el 28 de abril y hasta el 15 de octubre puede visitarse en Barcelona, en el Macba (http://www.macba.cat/ca/expo-forensic-architecture).

Forensic-Architecture

Forensic Architecture (FA) es el nombre de un grupo de investigadores creado en 2010 en Goldsmiths (University of London) para el asesoramiento experto en casos de investigación sobre todo tipo de violaciones de los derechos humanos, conflictos medioambientales y procesos revisionistas de casos históricos (http://www.forensic-architecture.org/).

Para llevar a cabo ese asesoramiento, FA ha desarrollado una serie de métodos de investigación basados en las técnicas y conocimientos propios de la arquitectura, en diálogo continuo con otras disciplinas, como la computación, la arqueología, la medicina o la óptica, por citar solo algunas. Métodos que permiten producir y presentar pruebas para establecer cómo, dónde y cuándo se produjeron determinados sucesos. Sucesos que las agencias gubernamentales y de las grandes corporaciones – así como la inmensa mayoría de los mass media, que se dedican a propagar lo que ellas fabrican – tratan de negar, manipular o, abiertamente, falsear.

Forensic-Architecture_1-800x429La exposición está dividida en tres ámbitos – que se corresponden con tres de los espacios expositivos bien delimitados de la planta segunda del siempre impresionante edificio blanco situado en el corazón del Raval barcelonés. El primero de estos ámbitos, Proposició, presenta el marco teórico e histórico del que surge FA, con unos textos concisos pero muy precisos acerca de sus métodos y conceptos fundamentales, así como también de sus límites. El segundo ámbito, el más denso y descriptivo, es Investigacions, donde se presenta una selección de casos en los que FA ha intervenido en los últimos cinco años; una presentación que emplea materiales muy diversos y que intenta dar una idea de cómo FA produjo y expuso las pruebas esenciales para determinar qué había sucedido y cómo la realidad había sido falseada por sus responsables o cómo la versión de las víctimas podía ser corroborada gracias a la arquitectura forense y sus tecnológicamente sofisticados métodos de prueba y verificación. El tercer ámbito está dedicado a investigaciones acerca de la violencia humana contra el medio ambiente, un espacio de actuación de FA que vuelve la mirada también a la historia para exponer cómo probar las agresiones humanas medioambientales, en el pasado y en el futuro.

Más información en las páginas citadas así como en los audios que el MACBA ha colgado en su página: la visita comentada por Anna Cerdà, del àrea curatorial del Macba (http://www.macba.cat/ca/visita-comentada-forensic-architecture), la conversación entre Sònia López, responsable de medios digitales del Macba y Eyal Weizman, fundador de FA (http://www.macba.cat/ca/rwm-sonia-eyal-weizman y http://www.macba.cat/ca/rwm-sonia-eyal-weizman-eliminades-)

Museos y Cultura Material

Algunas interesantes consideraciones sobre las “cosas” en los museos: nada tan sencillo, nada tan complicado.

EVE Museología + Museografía

Utilizar las palabras correctas en los estudios relacionados con la cultura material siempre ha sido difícil, porque el término “objeto”, entre otros, puede asumir una gama muy amplia de definiciones, algunas de ellas bastante complejas. En los Estudios de Museos es más útil asignar el término “objeto” a esas piezas relativamente pequeñas y móviles para las cuales esa simple palabra es nuestro término de uso ordinario. “Artefacto” también se puede utilizar de la misma manera, algunos dicen “cosas”, empleándose estas tres palabras sin ninguna distinción particular que marque entre ellas una clara diferenciación, una distinción potencial en el discurso museológico formal. Finalmente, entendemos que “cultura material” es entonces la denominación utilizada como sustantivo colectivo, para designar una colección de “objetos”, o “artefactos”, o “cosas”.

Hifructose

Sería útil abrir algunos caminos a través del bosque de la confusión seleccionando algunas de las palabras claves relacionadas con el material del museo, y examinándolas de cerca. Un grupo de palabras comprende las que se usan para describir…

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Nuevo libro desde Lovaina

 Tras la publicación en 2015 de The Fate of Anatomical Collections llega ahora, de los colegas de la Universidad de Lovaina y su grupo de investigación:
 

 

Bodies Beyond Borders
Moving Anatomies, 1750–1950
Kaat Wils, Raf de Bont, Sokhieng Au (eds)

9789462700949

Around 1800 anatomy as a discipline rose to scientific prominence as it undergirded the Paris-centred clinical revolution in medicine. Although classical anatomy gradually lost ground in the following centuries, general anatomy remained pivotal in the teaching of medicine. Corpses, anatomical preparations, models, and drawings were used more intensively than ever before. Moreover, anatomy received new forms of public visibility. Through public exhibitions and lectures in museums and fairgrounds, anatomy became part of general education and secured a place in popular imagination.
Bodies Beyond Borders analyzes the notion of circulation in anatomy. Following anatomy through different locations and cultural domains permits a deeper understanding of its history and its changing place in society. Take a look inside >

Table of Content

Acknowledgements

Introduction: Moving Anatomies, 1750–1950
Sokhieng Au, Raf de Bont, Kaat Wils

I CENTERS AND PERIPHERIES
Artisans, Patrons, and Enlightenment: The Circulation of Anatomical Knowledge in Paris, St. Petersburg, and London
Margaret Carlyle

Anatomy and Sociability in Nineteenth-Century Belgium
Joris Vandendriessche

Corpse Stories: Anatomy, Bodies and a Colonial World
Helen MacDonald

Anatomical Collecting and Tropical Medicine in the Belgian Congo
Sokhieng Au

II ACADEMIC AND PUBLIC KNOWLEDGE
Imitating Anatomy: Recycling Anatomical Illustrations in Nineteenth-Century Atlases
Veronique Deblon

Alternative Anatomy: The Popular Lectures of Constant Crommelinck in Brussels (1850–1880)
Tinne Claes

“Specimens Calculated to Shock the Soundest Sleeper”: Deep Layers of Anatomical Racism Circulated On-Board the Louisiana Health Exhibit Train
Stephen C. Kenny

III ART AND MEDICINE 195
International Anatomies: Teaching Visual Literacy in the Harvard Lecture Hall
Naomi Slipp

Shaking the Tyranny of the Cadaver: Doctor Paul Richer and the “Living Écorché”
Natasha Ruiz-Gómez

Animating the Anatomical Specimen: Textbook Anatomy and the Incorporation of Photography in JCB Grant’s “An Atlas of Anatomy”
Kim Sawchuk

About the authors
Gallery with color plates

“El barrio arquetipo de Barcelona” Frederica Montseny glossa el Barri Xino, 1935

Intensificant vides nervioses

Frederica Montseny, la primera dona ministra d’Europa, dirigent de CNT, escrivia aquesta glossa al Barri Xino en 1935. Sí, s’havia de ensorrar el Barri, però no al compàs dels botiguers, si no als de la gent del barri. Opció sempre esquivada pels Bohigas, Subirats i demés prohoms de BCN que encara afirmen que aquell “barri reincident” se l’havia de purificar, netejar, destruir, segons els seus criteris, els dels experts i mai el dels seus habitants.

Mundo curioso, abigarrado, con contrastes violentos y mezclas singulares de bondad y de vicio, de degeneración y de excelsitudes. Por sus callejas murieron muchos de los nuestros, en los años malditos de la reptesión de Anido y de Arlegui. Y en las horas gloriosas de las luchas en la calle , en 1902, en 1909, en 1917, era allí también donde se levantaban barricadas; donde los heridos eran cuidados por las prostitutas y los fugitivos del comabate social encontraban amparo en el…

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Der Arzt in der Studierstube

Hoy llega el folleto publicitario de una publicación de Gilles Barroux, para el CNRS francés: La médecine de l’Encyclopédie, una antología de las entradas más significativas, desde el punto de vista historicomédico, de la monumental obra dirigida por Diderot y D’Alembert.

Una publicación interesante, sin duda; pero no es eso lo que me lleva a subir esta nota en nuestro blog, sino la ilustración que acompaña este folleto (y que cabe deducir es la que irá en la portada del volumen de inminente publicación). Incomprensiblemente, la elección no ha recaído en ninguno de los grabados de la Enciclopedia, quizá por ser demasiado conocidos, quizá – en los tiempos que corren es más que posible – porque los precios de reproducción que cobra la corporación que en estos momentos tenga los derechos son abusivos.

Sea como sea, la poco esperada elección de la ilustración ha sido una sorpresa para mi, puesto que nunca había visto esa imagen, que resulta ser no solo pertinente sino excepcionalmente adecuada para el tema que dio origen a estas “Anatomías Urbanas”.

Arzt und Theatrum anatomicum / Kohl

© akg-images

Según la colección del Archiv für Kunst und Geschichte, desde la cual reproducimos la imagen, se trata de un grabado de Clemens Kohl (1754–1807) sobre un dibujo de Johann Sollerer (1747–1809) con el título Der Arzt in der Studierstube (“El médico en su estudio”), datado en 1794.

Pareidolia ~ fontcuberta

Fontcuberta, siempre. Ahora, también en Bogotá.

IRRHACTM

PAREIDOLIA

Exposición retrospectiva de Joan Fontcuberta en Bogotá

En noviembre de este año se inauguró la exposición Pareidolia de Joan Fontcuberta en el Museo del Banco de la República, en el centro de Bogotá. La exposición estará abierta hasta finales de febrero del 2017.

Pareidolia es una exposición antológica de algunas de las series más famosas del fotógrafo catalán, como Herbarium y Fauna, producidas en los años 80, Contelaciones y Sputnik presentadas en los años 90, y Milagros & Co., inaugurada a inicios de nuestro milenio.

img_2112En palabras del curador de la exposición, el galerista y artista valenciano Mira Bernabeu, se trata de la mayor retrospectiva de la obra de Fontcuberta organizada hasta el momento en América Latina. El creador de Herbarium ya estuvo en Bogotá en 2011, con motivo de la feria fotográfica internacional capitalina, motivo que análogamente le ha llevado a visitar otras ciudades latinoamericanas…

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La exposición “Arte y Carne”

o cómo desenfocar el patrimonio históricocientífico

No es fácil hacer una reseña crítica de una exposición como Arte y Carne (http://arteycarne.ucm.es/), que podría haber sido todo un acontecimiento, por la riqueza de sus materiales, por la competencia de buena parte de quienes han trabajado en el proyecto y porque debería haber provocado un entusiasta descubrimiento popular de cuán rico y variado es el patrimonio científico y médico que reúne una ciudad como Madrid. Si no ha sido así se debe, en mi opinión, a una innecesaria -y, creo, contraproducente- ‘atapuerquización’, pecado original que -imagino- cabe atribuir a los responsables políticos e institucionales de la exposición y no a quienes -por debajo del comisario y la llamada “comisión científica”- han trabajado en su materialización.

En seguida trataré de explicar lo de la ‘atapuerquización’, pero ahora permitánme continuar un poco más con la alegoría bíblica: cometido el pecado original, expulsados todos (piezas y expertos) del paraíso, como consecuencia de un pecado de orgullo, la cosa ya no tuvo enmienda; a pesar -insisto- de las excelentes aptitudes de la mayor parte de las personas que trabajaron en el proyecto y a pesar -esto es quizá lo más lamentable- de la espectacular belleza y el enorme interés histórico, científico y patrimonial de la colección de ceras anatómicas del siglo XVIII que hoy conserva el Museo de Anatomía Javier Puerta (https://www.ucm.es/m.anatomia), de la Universidad Complutense de Madrid, Arte y Carne no consigue estar a la altura; y, en algunos aspectos como en el de la estructura, la redacción de los textos y la explicación del contexto de elaboración y exhibición de las piezas, falla sin paliativos.

En cuanto a lo de la atapuerquización, bastan tres preguntas para entender a qué me estoy refieriendo: ¿es un paleoantropólogo -por prestigioso y competente que sea, en lo suyo, Juan Luis Arsuaga- la persona adecuada para actuar como comisario en una exposición que pretende explicar y comunicar al público la importancia y valor de una fantástica colección madrileña de ceras anatómicas del siglo XVIII? ¿Tan poca confianza tenían los responsables políticos e institucionales de la Complutense en la riqueza y valor de su propio patrimonio que había que ligarlo a la fama de Arsuaga y de la industria cultural de Atapuerca? ¿De verdad creen que los valores de una fabulosa colección médica, artística y científica como la de esas ceras anatómicas madrileñas ganan algo al ser confusamente asociadas a un yacimiento arquelógico que, aunque de enorme éxito científico y mediático en nuestro conocimiento de la evolución humana, no tiene absolutamente nada que ver con la enseñanza de la cirugía y la anatomía humanas en el Madrid de finales del siglo XVIII? O, por el contrario, invirtiendo los términos de lo que dicen perseguir sus promotores, si lo que se pretendía era divulgar qué es lo que los paleoantropólogos piensan actualmente acerca de tres o cuatro estructuras anatómicas particulares de la especie humana (encéfalo, fonación, bipedestación y parto) y su “éxito evolutivo” ¿por qué razón creyeron que la mejor manera era exhibir unas ceras anatómicas creadas en Madrid para enseñar a los cirujanos de finales del siglo XVIII?

El resultado es, a nuestro modo de ver, doblemente negativo: una exposición que pretende explicar dos cosas sin relación y que usa para ello unos bienes patrimoniales de gran valor, pero que quedan no solo descontextualizados, sino abiertamente desvalorizados en medio de un estilo de discurso divulgador que cree tener su mejor baza en el supuesto impacto efectista del anacronismo. Tal estilo de divulgación ha dado unos resultados excelentes a los creadores de la industria Atapuerca, pero es legítimo preguntarse qué es lo que aporta a la explicación de las hermosas ceras anatómicas madrileñas, a las que, en última instancia, banaliza al tratar de vincularlas con conceptos e ideas que ni siquiera existían cuando fueron creadas, exhibidas y utilizadas.

En consecuencia, los valores más interesantes de la exposición quedan enmascarados en medio de un discurso que viene de otro lado y va hacia otra parte. Es lo que ocurre con las dos secciones más interesantes y afortunadas de Arte y Carne, situadas en las salas 7 y 8 y dedicadas, respectivamente, a “La colección” y a “La anatomía en el arte”. En la primera el visitante puede, por fin, aprender algunas cosas fundamentales sobre las piezas de cera expuestas y que hasta ese momento ha ido viendo en un contexto expositivo confuso, dedicado a explicarle otras cosas que nada tienen que ver. Es especialmente pertinente -y muy bien explicada y mostrada- la técnica de la ceroplastia, así como las tareas de restauración efectuadas en pìezas como “La Parturienta”, una de las más espetaculares entre las expuestas. Por lo que respecta a la segunda sección destacable por su calidad e interés, “La anatomía en el arte” reflexiona sobre la relación, fundamental en el siglo XVIII, entre indagación y docencia académicas de la anatomía por un lado y de la escultura y el dibujo por el otro. Esta parte, además, permite exhibir otra poco conocida pero espléndida del patrimonio madrileño: los ricos materiales coetáneos de las ceras anatómicas del Colegio de San Carlos, procedentes de las aulas de la Academia de San Fernando, poniendo así en estrecha relación estas dos instituciones docentes tan características del Madrid de la Ilustración.

Las secciones intermedias (“El orgullo de la especie”, “Un parto diferente” y “El don de la palabra”) ya hemos dicho que, en realidad, pertenecen a otra exposición. Sobre las secciones restantes, las que al principio del recorrido pretenden explicar el momento histórico en el que las ceras anatómicas madrileñas se produjeron, mejor correr un tupido velo, ya que es en ellas donde se acumulan más errores históricos (sobre Vesalio, sobre Martín Martínez, sobre el teatro anatómico de Madrid, sobre la cirujía naval, sobre las expediciones del siglo XVIII) y más textos de redacción incomprensible. En una palabra, donde más se pone en evidencia la no adecuación de una parte del equipo responsable de Arte y Carne, expertos en otras cosas, pero no en historia; ni de la medicina, ni de la otra.

Abierta hasta el 31 de diciembre, en el C ARTE C (Av. Juan de Herrera, 2. Ciudad Universitaria de Madrid)