Anatomy’s photography, conferència de Michael Sappol

Cicle de col·loquis de la SCHCT (2016-17)

Objectes Perduts:
explicar i exposar ciència a museus i altres llocs públics

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“Anatomy’s photography: objectivity, showmanship and the reinvention of the anatomical image, 1860-1950”

a càrrec de Michael Sappol
(Swedish Collegium for Advanced Study, Uppsala, Sweden)

Dijous, 23 de març de 2017, a les 19.00 h

a l’Institut d’Estudis Catalans,
(carrer del Carme, 47, Barcelona)

 

La SCHCT ofereix una nova edició del cicle de col·loquis dedicats a reflexionar sobre el patrimoni científic, els significats de la materialitat i el potencial evocador i explicatius de la cultura material de la ciència. En aquesta edició fixem la mirada en la creació d’objectes científics i en els seus règims d’exhibició: qui i com els crea, quins usos tenen, com circulen i, aleshores, com es transformen i creen nous significats per part de nous públics.

El cicle planteja enguany tres presentacions centrades en el procés de comprensió del patrimoni i en la seva posada en escena: els models anatòmics revisitats des de la història de l’art, els estudis literaris, la història de les emocions i l’art contemporani; les exhibicions d’éssers humans en el context de les exposicions al món occidental del trànsit al segle XX; i la reinvenció de les representacions anatòmiques a partir dels nous usos fotogràfics.

La tercera sessió, a càrrec de Michael Sappol, planteja una recerca sobre un àmbit negligit en la història de la fotografia mèdica: la fotografia en l’anatomia. La fotografia va tenir una recepció i un impuls decisiu pels metges des de mitjan segle XIX. Van contribuir a la pretesa forja de la modernitat, de l’objectivitat científica, a partir de la creació d’objectes de ciència lliures d’intermediació humana. Però les coses sembla que foren prou diferents per part dels anatomistes, que no s’interessaren per la fotografia fins els anys 1900 i a més van intervenir de manera decisiva en la construcció dels seus objectes. No només van treballar la mise-en-scène, sinó també les mateixes fotografies. La conferència es planteja així el debat sobre la condició epistemològica, el poder retòric i les implicacions morals de les imatges fotogràfiques.

Michael Sappol Historiador a la History of Medicine Division de la National Library of Medicine, on forma part del projecte Medical Movies on the Web i, des de fa poc més d’un any, Fellow del Swedish Collegium for Advanced Study a Uppsala. Es va doctorar en Història a Colúmbia el 1997. El seu treball s’ha centrat en la història cultural del cos, la història de les representacions mèdiques i anatòmiques i del cos, la història de pràctiques mèdiques alternatives i populars i la història del cinema mèdic. Ha comissariat l’exposició Dream Anatomy (2003) sobre la història de la il·lustració anatòmica i l’exposició Visible Proofs (2006) sobre la història de la medicina forense i, amb Paul Theerman, Rewriting the Book of Nature; Charles Darwin and the rise of Evolutionary Theory (2009). Autor de nombroses publicacions, entre d’altres llibres: A Traffic of Dead Bodies, Anatomical Dissection and Embodied Social Identity in 19th-century America (2002); editor també de llibres, amb Stephen Rice, A cultural history of the human body in the age of Empire, 1800-1920 (2010) o més recentment de Hidden Treasure (2012). Acaba d’aparèixer el seu darrer llibre Body Modern: Fritz Kahn, Scientific Illustration and the Homuncular Subject (2017). Treballa ara en fotografia anatòmica i en anatomies “queer” en un projecte anomenat: “Queer anatomies: Perverse desire, medical illustration and the epistemology of the anatomical closet”.

Crèdits il·lustració-fotografia: Marinelli the Anatomical Puzzle (Boston, Forbes Co., 1886) National Library of Medicine.

Publicacions de Michael Sappol

 

La exposición zoológica de Mr. Bidel. Un aleluya de 1877

Las aleluyas (auques en catalán) han tenido un papel importante como transmisor de ideas a partir de representaciones visuales, a menudo apoyadas en textos rimados que complementaban la información. Constituyen un subgénero de la literatura popular llamada de cordel (en catalán de canya i cordill) de gran difusión, nacido en los inicios de la imprenta y que perduró hasta el siglo XX, con un período de máximo esplendor entre mediados y finales del siglo XIX.Las hojas de cordel reciben este nombre ya que se presentaban a la venta colgadas de cordeles extendidos y sujetados con cañas a modo de pinzas. En su forma arquetípica, las aleluyas están compuestas por 48 viñetas (repartidas en ocho hileras de seis imágenes) impresas en una hoja de papel de 420 x 305 mm.

En el Centre d’Estudis Sant Cebrià (CESC) conservamos una colección de 180 aleluyas que podemos datar entre 1807 la más antigua y 1984 la más reciente. Desde hace dos años, estamos llevando a cabo un proyecto de recuperación y difusión de este patrimonio cultural. Como primera fase del mismo procedimos a la digitalización de todos los ejemplares de la colección para su recuperación y protección, y a su inventario y catalogación. En la actualidad, estamos realizando la segunda fase de nuestro proyecto que se centra en difundir la colección. Para ello, estamos procediendo a la elaboración de un libro en el que mostraremos y analizaremos las 135 aleluyas más completas y mejor conservadas.

Presentamos aquí una de las aleluyas de la colección del CESC en la que se narra la exposición de animales exóticos del domador Jean Baptiste François Bidel. Este personaje francés llegó por primera vez a Barcelona a mediados de agosto de 1877. Para dar a conocer su espectáculo, Mr. Bidel se paseó por la Rambla de Barcelona, desde la plaza de Catalunya a la plaza de Sant Jaume (del centro del ocio al centro político barcelonés) acompañado de una leona, a la que llevaba sin atar y sin bozal. Con motivo de la Exposición Universal de 1888, regresó a Barcelona en compañía del domador Alexiano. Como indica Nieto-Galán (2012), un camello de su colección formó parte del desfile de la ceremonia de inauguración del Monumento a Colón el 19 de octubre.

Podemos datar esta aleluya en 1877, ya que en que en su última viñeta aparece mencionado el local “Prado Catalán”en el que el domador llevó a cabo su espectáculo. Como indica Permanyer (2011), este espacio de ocio aparecía enmarcado entre las calles Casp, Gran Via, Pau Claris y el Paseo de Gracia; llenaba por completo toda esta manzana de la parte derecha del Ensanche barcelonés. El “Prado Catalán” fue inaugurado el 24 de junio de 1863 y cerrado en 1877.

Mr. Bidel había iniciado sus espectáculos en Lyon en 1866 y posteriormente recorrió varios países de Europa con sus fieras a las que amaestraba para que vivieran juntas en la misma jaula. En su espectáculo del “Prado Catalán”, Mr. Bidel se encerraba en una jaula con cinco o seis animales de diversas especies (básicamente leones, osos y hienas) y ofrecía diariamente exhibiciones en las que corría un alto riesgo. Ello le propició un gran éxito y Mr. Bidel permaneció en la Barcelona hasta las fiestas de la Mercè de 1877.

En la aleluya vemos reflejada una de estas exhibiciones de Mr. Bidel quien aparece en distintas viñetas en el interior de una jaula con las fieras a las que tiene amaestradas, así como manipulando una gran serpiente a la que también ha sabido domar. Se nos muestra asimismo al público saliendo satisfecho del “Prado Catalán”. Sin embargo, la mayoría de viñetas están dedicadas a los animales exóticos que integraban la colección del domador. Los vemos llegar en sus jaulas a Barcelona procedentes de París y posteriormente nos son mostrados de manera individual y a todos ellos se les otorga algún atributo que los caracteriza. Tal como ya indica el nombre de esta aleluya, su motivo principal es mostrar la colección de animales, entonces desconocidos en Barcelona.

La colección de animales fue desde antiguo un privilegio de condes y reyes. No se habló propiamente de zoológicos hasta 1826 en que se fundó London Zoo. Barcelona no dispuso de zoológico hasta 1892 cuando el banquero Lluís Martí Codolar vendió su colección de animales, exóticos y autóctonos, al Ayuntamiento de Barcelona. Sin embargo, las primeras exhibiciones de animales salvajes se pudieron ver unos años antes, como, por ejemplo, la de Mr. Bidel en 1877 o la que en 1879 se realizó en el Circo Ecuestre Barcelonés de la Plaça Catalunya.

Fuentes consultadas:

Barcelofília. (2016). Exhibicions zoològiques del domador Bidel. Gran Via / Passeig de Gràcia (1877) i Rambla Catalunya / Gran Via (1888). Recuperado de http://barcelofilia.blogspot.com.es/2016/03/exhibicions-zoologiques-del-domador.html

Álvarez Barrientos, J. (1997). Diccionario de literatura popular española. Salamanca: Ediciones Colegio de España.

Amades, J. (1951). Auques y Aleluyas. (Separata de Bibliofilia-V Volumen). Valencia: Editorial Castilla.

Bimer, A. (1995). Los pliegos de aleluyas. Anthropos, revista de documentación científica de la cultura, 166-167, 117-119.

Bou, E. (dir). (2000). Nou diccionari 62 de la literatura catalana. Barcelona: Edicions 62.

March, E.H. (2013).Vracoman, l’home més gras del món: Barcelona 1904. Recuperado de http://enarchenhologos.blogspot.com.es/2013/12/vracoman-lhome-mes-gras-del-mon.html

March, E.H. (2015). La Niña Gorda. Recuperado de http://enarchenhologos.blogspot.com.es/2015/02/la-nina-gorda.html

Miralles i Montserrat, J. (2006). Antologia de textos de les IllesBalears. Volum I. Segles XIII-XVI. Barcelona: Publicacions de l’Abadia de Montserrat.

Nieto-Galan, A. (2012). Scientific “marvels” in the public sphere: Barcelona and its 1888 International Exhibition.HoST-journal of History of Science and Technology, 6. Recuperado de http://johost.eu/vol6_fall_2012/agusti_galan.htm#_ftnref104

Permanyer, L. (6 enero 2011).  Teatro del Prado Catalán. Vivir Barcelona-La Vanguardia. p. 10. http://hemeroteca.lavanguardia.com/preview/2011/01/06/pagina-10/85434812/pdf.html

Theros, X.  El primer zoològic. Ara.cat. Recuperado de http://www.ara.cat/suplements/diumenge/ZOOLOGIC_0_1232876707.html

Zoo de Barcelona. Història del Zoo. Recuperado de http://www.zoobarcelona.cat/es/el-zoo/historia-del-zoo/18901920/18901920/º

Con la ayuda de los ojos de John Berger…

Se levanta el nuevo año 2017 con la muerte de un hombre comprometido, de un pensador influyente.  Su legado resplandece hoy. Son muchas las razones que permiten convocar la presencia de John Berger en nuestro blog. No las glosaremos todas.

Una de las ideas que nos animaron a pensar históricamente las “Anatomías Urbanas” procedía de la comunión con una forma bergeriana de observar y de tratar de entender las relaciones humanas sin perder nunca de vista su contexto. La palabra precisa evita la jerga, embaucadora. Procede a partir de una mirada etnográfica a la compleja realidad que nos rodea y que la repetición normaliza. Dar sentido a la historia: siempre parece que sabe lo que busca. Y las imágenes dando textura al texto. Así se puede entender la dura vida de “un hombre afortunado” como fue la del médico John Sassall en una comunidad rural –un libro que deberían de leer los estudiantes de medicina antes de iniciar su vida laboral. Y también, en “el séptimo hombre”, la no menos dura vida de los trabajadores inmigrantes analizada y retratada en la industrializada Europa del Norte de los años 1960 –otro libro que deberían de leer los estudiantes de bachillerato para reconocer su presente. En estos libros las fotografías de Jean Mohr y las palabras de Berger se convierten en pruebas, evidencias sólidas, verdaderos argumentos, agentes de cambio. Es una manera de construir un relato despertador.

Otra de nuestras ideas estaba anclada en esa forma de mirar bergeriana: en los “ways of seeing” (1967). O en “about looking” (1980). Libros fundamentales. El conocimiento y la visión tienen una relación compleja. Así, la mirada no puede ser inocente ni neutral: “lo que sabemos o lo que creemos afecta al modo en que vemos las cosas”. Y cada momento y cada contexto condicionan a su vez aquella mirada. De nuevo el sentido de la historia. En esa disputa entre la habilidad pasiva de lo que registra el sentido de la vista y la capacidad activa de la conciencia humana, los modos de ver de Berger contribuyen a historizar los “régimes scopiques” descritos por C Metz (1975) y por muchos otros después. Miramos, pues, con diferentes propósitos -científicos, artísticos, voyeurísticos-, ordenamos, como objetos, lo que vemos y lo situamos en un contexto, dándonos sentido. Así, en nuestra mirada a la ciudad, en la disección anatómica de sus calles, de sus edificios, de sus viandantes, de sus objetos expuestos y circulantes, los de “Anatomías Urbanas” intentamos hallar significados en las apariencias, en los tránsitos, en lo evanescente. Es otra manera de construir un relato despertador.

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Der Arzt in der Studierstube

Hoy llega el folleto publicitario de una publicación de Gilles Barroux, para el CNRS francés: La médecine de l’Encyclopédie, una antología de las entradas más significativas, desde el punto de vista historicomédico, de la monumental obra dirigida por Diderot y D’Alembert.

Una publicación interesante, sin duda; pero no es eso lo que me lleva a subir esta nota en nuestro blog, sino la ilustración que acompaña este folleto (y que cabe deducir es la que irá en la portada del volumen de inminente publicación). Incomprensiblemente, la elección no ha recaído en ninguno de los grabados de la Enciclopedia, quizá por ser demasiado conocidos, quizá – en los tiempos que corren es más que posible – porque los precios de reproducción que cobra la corporación que en estos momentos tenga los derechos son abusivos.

Sea como sea, la poco esperada elección de la ilustración ha sido una sorpresa para mi, puesto que nunca había visto esa imagen, que resulta ser no solo pertinente sino excepcionalmente adecuada para el tema que dio origen a estas “Anatomías Urbanas”.

Arzt und Theatrum anatomicum / Kohl

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Según la colección del Archiv für Kunst und Geschichte, desde la cual reproducimos la imagen, se trata de un grabado de Clemens Kohl (1754–1807) sobre un dibujo de Johann Sollerer (1747–1809) con el título Der Arzt in der Studierstube (“El médico en su estudio”), datado en 1794.

Herbier 2.0

No es una novedad pero lo acabo de descubrir y me parece un proyecto fantástico por su capacidad de transmitir de una manera fresca, inmediata, cotidiana, preciosa… patrimonio científico, historia, ciencia, arte, memoria, vida…

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Vídeo de presentación

Herbier 2.0. Una serie documental en 40 crónicas

Herbier 2.0 se desarrolla en 4 años, Precisamente en 40 crónicas film-foto (realizadas por Carlos Muñoz) y film-vídeo (realizados por Anne France Sion y Vincent Gaullier). Pequeñas historias humanas que son al mismo tiempo ventanas abiertas a las colecciones botánica que normalmente están cerradas al público. (Más en: À propos).

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Mapa del web.

Imágenes para ver-nos: prácticas científicas y la construcción de lo racial en México

Nicolás León está de pie, total y pulcramente vestido frente a una mujer sentada sobre un banco de madera, completamente desnuda y a merced del compás de Broca, meticulosamente utilizado por el médico que devino reconocido antropólogo físico y etnólogo:

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Autor desconocido. Nicolás León tomando medidas antropométricas, siglo XIX. Archivo Biblioteca UDLA. Colección Producciones Santa Lucía A.C.

Esta fotografía forma parte de la exposición Imágenes para ver-te. Una exhibición del racismo en México que se presenta desde mayo hasta septiembre de 2016 en el Museo de la Ciudad de México bajo la curaduría del biólogo-antropólogo César Carrillo Trueba, quien es también el editor de la Revista Ciencias de la UNAM. Puede verse la información que subió la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México aquí: http://www.cultura.df.gob.mx/index.php/sala-de-prensa/boletines/8197-330-16

En una visita hecha a esta muestra, seleccioné una serie de representaciones, del siglo XIX, que dan cuenta del engarce biopolítico entre la medicina, la antropología, el derecho y sus prácticas para generar simultáneamente una configuración de lo nacional y de lo racial en México.

Nicolás León (1859-1929) fue un médico que se dedicó a la historia, la antropología física y la arqueología, ejerció como director del Museo Nacional de Arqueología e Historia y fue también presidente de la Academia Nacional de Medicina, entre sus múltiples escritos me interesa destacar: Apuntes para la historia médica de Michoacán (1886), Bibliografía Botánica Mexicana (1895), Técnica osteométrica (1914) y Memoria acerca de la capacidad craneana en algunas tribus de la República Mexicana, ponencia que hizo para el XX Congreso de Americanistas en Río de Janeiro.

En la fotografía tenemos tres actores y una interpelación: el fotógrafo muestra el quehacer del antropólogo pero también invade la privacidad de la mujer bajo estudio. Esta doble exterioridad pone de manifiesto el dispositivo del saber, que regula las posiciones a ocupar, el sujeto que mide y que echa mano de instrumentos para decir si lo que evalúa es normal o está fuera del canon, del estándar; la mujer que en ese gesto deviene objeto, y el fotógrafo sin nombre que da cuenta de la práctica antropométrica, captura ese preciso momento.

La exposición está dividida en 6 salas: La humanidad negada, el rostro, el cuerpo, el color, el orden y cierra con la sección: el otro, yo, nosotros.

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Hipólito Salazar, Alegorías de los 4 continentes, 1866, Acervo INBA/MUNAL.

En esta otra imagen, uno de los litografistas más reconocidos en el México decimonónico, Hipólito Salazar –de quien no tenemos fechas de nacimiento y muerte pero que para 1840 ya tenía su imprenta– seguramente extrajo y reprodujo de otro libro una serie de representaciones de la raza americana para constituir su Alegoría de los Cuatro Continentes. De esta manera es visible la relación que entre geografía y raza se estableció durante ese periodo. Así como la importancia del cráneo, ubicado en el centro de la litografía para instaurar la pertenencia geográfico-racial. Los trabajos de Salazar fueron ampliamente conocidos por sus contemporáneos ya que colaboraba de manera sistemática con el Boletín de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística.

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Carl Lumholtz. Pesando a una mujer rarámuri, siglo XIX. Acervo American Museum of Natural History, NY/CDI. Colección Producciones Santa Lucía

En la tercera imagen que he seleccionado, el antropólogo noruego afincado en Estados Unidos, contemporáneo de Nicolás León, Carl Lumholtz (1851-1922), registra con su cámara el momento en que hace pesar a una mujer rarámuri. Ella se cuelga del gancho de la báscula y posiblemente en ese gesto deja al descubierto sus senos. Dos “ayudantes” cargan la vara en la que se colocó la balanza.

Lumholtz recorrió el noroeste de México, junto con el botánico sueco Carl Vilhelm Hartman. Publicó en 1902, Unknown Mexico : a record of five years exploration among the tribes of the western Sierra Madre, in the Tierra Caliente of Tepic and Jalisco, and among the Tarascos of Michoacan, obra en dos tomos con más de mil páginas que se tradujo al español rápidamente, sólo dos años más tarde, en 1904, y cuya traducción estuvo auspiciada por Porfirio Díaz. Entre 1890 y 1910, Lumholtz realizó 6 expediciones las cuales estuvieron patrocinadas por el Museo de Historia Natural de Nueva York, entre otras variadas fuentes de financiamiento.

Esta fotografía exhibe las prácticas antropométricas llevadas a cabo por Lumholtz, en este caso en particular entre los raramuris o tarahumaras, la imagen es elocuente respecto a la ayuda casi nunca reconocida de los locales y nuevamente pone de manifiesto la objetuación que de estas poblaciones se hacía.

Por último, presento la imagen de los cráneos y fotografías que cubren toda una pared. Estos “objetos” corresponden a sujetos que estuvieron encarcelados muy seguramente fueron recopilados, coleccionados y examinados por los médicos Francisco Martínez Baca y Manuel Vergara a fines del siglo XIX en la penitenciaría de Puebla. Martínez Baca y Vergara publicaron en 1892: Estudios de Antropología criminal. Memoria que por disposición del Superior Gobierno del Estado de Puebla presentan, para concurrir a la Exposición Internacional de Chicago, los Doctores Francisco Martínes Baca, médico militar del Ejército mexicano, catedrático de Patología Externa en la Escuela de medicina y de farmacia del Estado, profesor de Lecciones de la Escuela Normal para Profesoras, Médico de la Penitenciaría y Jefe del Departamento de Antropología de la misma, y Manuel Vergara, Auxiliar del mismo Departamento, Puebla: Imprenta litográfica de Benjamín Lara. Estos médicos habían hecho suyas las ideas de Lombroso y de Bertillon, generando así un patrón entre fisionomía y criminalidad. Los indígenas fueron vistos como peligrosos y la tarea del Estado era evitar la degeneración, buscando volverlos mestizos, aplicar medidas para su incorporación al “progreso nacional”. Para una discusión actual sobre la noción de indigeneidad puede verse:http://computo.ceiich.unam.mx/webceiich/docs/revis/interV4-N09.pdf

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Cráneos y fotografías de personas presas en México, siglo XIX

La ciencia médica y antropológica han tenido poder, el poder de clasificar, jerarquizar, normar, medir, determinar, a partir del cuerpo y los rasgos físicos, la pertenencia a una raza, población, y en última instancia a una nación y la pertinencia o no de ser incluidos dentro del ejercicio ciudadano.

Si la exposición se llama Imágenes para ver-te, y ya que hacemos historia de la ciencia, de las colecciones anatómicas, de las prácticas médico-antropológicas podemos cuestionarnos: ¿qué tienen que decirnos estas imágenes? ¿en qué posición de la fotografía nos sentimos representados? ¿cuál es nuestro grado de externalidad a estos procesos? O cómo diría Walter Benjamin, ¿ocupamos el lugar del aparato fotográfico?

 

Redescubiertos en París 253 dibujos anatómicos del siglo XVII

 

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En la Biblioteca  Interuniversitaria de la Salud (BIU Santé), de París, se han identificado recientemente 253 dibujos anatómicos recogidos en un atlas de 4 volúmenes, datados a mediados del siglo XVII.

Se trata de los dibujos que el artista Martin Zaagmolen (1620-1669) hizo para el anatomista Johannes Van Horne (1621-1670), catedrático de anatomía en Leiden desde 1653. Anteriormente, van Horne se había formado en Padua, con Johann Vesling y en Nápoles, con Marco Antonio Severino, entre otros lugares.

Los dibujos son, en su práctica mayoría, estudios miológicos.

 

Más información aquí